Opinión

Perversidad, retrasar leyes de energía

Los foros que organiza el Senado en toda la República para discutir las leyes reglamentarias de la reforma energética, no contarán con la presencia de los partidos de izquierda. No quieren ir porque no tienen nada qué decir. Todo este tiempo han jugado una táctica dilatoria.

Y juegan también con la comida de los mexicanos, porque la reforma energética incide directamente en la producción de alimentos de consumo popular.

El segundo insumo más importante para elaborar tortilla se llama calor, y se hace con gas.

México es la sexta potencia del mundo en reservas de gas, y sin embargo importamos el 47 por ciento del gas que consumimos.

Con la reforma energética habrá más producción de gas y por tanto va a impactar positivamente en el precio de la tortilla. El precio no va a subir.

Aquí, los que se dicen nacionalistas y defensores de la economía popular están porque no cambie el estado de cosas respecto al gas. De esa manera atentan contra el estómago de la población de bajos recursos y contra el dinamismo de las empresas.

¿Qué se hace en México en la actualidad, y desde siempre, con el gas que sale asociado al petróleo? Lo quemamos. Sí, lo quemamos por dos razones.

La primera es que si Pemex invirtiera recursos para recuperar ese gas que sale asociado al petróleo, se estaría cometiendo un delito.

Pemex tiene un mandato de invertir en lo que más dinero deja, que es el petróleo, y la IP tenía prohibido invertir en gas.

Y la otra razón es que no hay dinero para meter ese gas en un tubo y llevarlo a un parque industrial.

Ahí está la razón por la cual México, siendo la sexta potencia del mundo en reservas de gas, importa la mitad de lo que consume.

Por eso el gas es tan caro, porque importamos la mitad, ante la escasa producción nacional. Y no hay gas suficiente. En ocasiones las grandes fábricas deben parar actividades porque falta ese insumo.

El 46 por ciento del gas que necesitamos se lo compramos a los peruanos. Se descarga solidificado en un barco en Salina Cruz, Oaxaca. Hay que descargarlo, descomprimirlo, regasificar y meterlo a un tubo que lo lleva a Monterrey.

¿No es una locura? ¿Se entiende ahora por qué no quieren participar en foros de discusión los que dicen querer discutir las leyes reglamentarias de la reforma energética?

Con la reforma energética habrá más fertilizantes para un mejor aprovechamiento de la tierra y que haya más alimentos, y habrá más gas para producir, a un menor costo, artículos de primera necesidad de la dieta popular, como es la tortilla.

Y dicen que no hay prisa. Que las leyes reglamentarias se discutan después de las elecciones de 2015, porque “el tema mete mucho ruido” entre sus clientelas electorales.

Es una vergüenza que por la perversidad de personajes como Manuel Camacho se vaya a retrasar la reforma energética, pues quiere asustar con el fantasma de insurrecciones populares si “se entregan el petróleo y el gas”.

La responsabilidad de la clase política es garantizar alimentos y empleo a la población. A ello contribuye la reforma energética, y no al monopolio corrupto, saqueado por contratistas y líderes inescrupulosos, como ocurre ahora.