Opinión

Perspectivas de la economía china siguen siendo optimistas

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China

Hace poco, el gobierno chino dio a conocer los datos económicos del primer trimestre de 2015. Un crecimiento de 7.0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de este país asiático ha sido foco de atención mundial y ha generado preocupaciones sobre la “pérdida de velocidad” y un “aterrizaje forzoso” de la economía china. E incluso algunos han llegado a pronosticar un “colapso” de la segunda economía mundial.

¿Cómo debemos ver objetivamente la actual situación económica china e interpretar correctamente sus datos económicos del primer trimestre? Es de señalar que la “nueva normalidad” del desarrollo económico chino con una ligera desaceleración ha sido resultado de las medidas de macrocontrol adoptadas por las autoridades chinas por iniciativa propia y ha mostrado ante el mundo que China es un país responsable. El alza de 7.0 por ciento también obedece a una necesidad real de que la economía china está pasando de un crecimiento basado principalmente en los factores de producción a uno promovido por la innovación, y de un crecimiento extensivo con apoyo en el fuerte consumo de recursos naturales y energía a uno intensivo y respetuoso del medio ambiente.

Es verdad que la economía china ha cambiado de marcha, pero no ha perdido la fuerza. Por un lado, la economía global en la era postcrisis está entrando en un nuevo periodo de “mediocridad” caracterizado por la lenta recuperación de las principales economías mundiales y su crecimiento anémico. El avance del PIB de China se ha desacelerado levemente, pero el crecimiento de 7.0 por ciento es uno de los mayores en el mundo y con ello China seguirá haciendo grandes contribuciones para la economía global. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), en 2014, año en que la economía china creció 7.4 por ciento, el país más poblado de nuestro planeta aportó 27.8 por ciento al crecimiento económico mundial y más de 50 por ciento al avance económico asiático.

Es decir, las aportaciones chinas tanto al crecimiento económico mundial como al asiático han subido en lugar de disminuir a pesar de que el ritmo de crecimiento de su economía no fue tan alto como en el pasado. Por otro lado, es cierto que la economía china se ha ralentizado al reportar un avance de 7.0 por ciento en comparación con la subida de dos dígitos registrada durante más de 30 años transcurridos desde la aplicación de la política de reforma y apertura al mundo exterior.

Empero, siendo la segunda economía mundial, hoy día el PIB de China es algo totalmente diferente comparado con los primeros años de la reforma y apertura al exterior. Ahora el volumen adicional generado por un crecimiento de 7.0 por ciento supera incluso el adicional aportado por un incremento de 10 enteros puntuales. Si la economía china avanza 7.0 por ciento en 2015, tan sólo el incremento de su PIB, de unos 720 mil millones de dólares, superará el PIB de Suiza, la vigésima economía del mundo con un PIB de 712 mil 50 millones de dólares en 2014. Por lo tanto, confío en que la tendencia a la mejora de la economía china a largo plazo se mantendrá sin cambio.

La economía china ha sufrido cierta ralentización, pero ha mejorado la calidad de su crecimiento. En primer lugar, sus principales variables macroeconómicas se mantienen estables y se encuentran en un rango razonable. En los primeros tres meses de este año se generaron 3.2 millones de empleos en las ciudades y la tasa de desempleo se ubicó en alrededor de 5.1 por ciento; el Índice de Precios al Consumidor subió 1.2 enteros, mientras los ingresos disponibles per cápita de la población reportaron un avance de 8.1 por ciento en términos reales.

En segundo lugar, la estructura industrial en el país va mejorando. En el primer trimestre el sector servicios representó 51.6 por ciento del PIB, comparado con 48.2 por ciento registrado en el mismo lapso de 2014, lo cual consolidó aún más la tendencia transformadora de la economía china en que el sector secundario continúa cediendo terrenos al sector terciario. En tercer lugar, la demanda de consumo y la estructura distributiva tienden a ser más razonables y la calidad de crecimiento económico va mejorando constantemente.

El consumo mantuvo un alza estable y las ventas totales al por menor de productos de consumo repuntaron 10 por ciento interanual. La estructura distributiva mejoró de manera continua y el ritmo de crecimiento de los ingresos de la población rural continuó superior al de los residentes urbanos. El consumo energético por unidad del PIB disminuyó 5.6 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior. La estructura de la economía china sigue optimizándose y se están acelerarando los pasos para su transformación y escalamiento.
En la próxima etapa, las alentadoras perspectivas de la economía china se basarán en tres aspectos:

Primero, las reformas traerán de manera gradual importantes dividendos económicos. China está profundizando de manera ininterrumpida las reformas en los ámbitos más diversos de conformidad con el plan estratégico de completar la construcción de una sociedad modestamente acomodada en todos los sentidos, profundizar de manera integral las reformas, gobernar el país con apego a la ley en todas las áreas y ser estricto con los militantes del Partido Comunista de China (PCCh). Se han implementado 80 reformas importantes decididas por las máximas autoridades chinas en 2014 y se llevarán a cabo más de 100 en este año. La implementación continua de dichas reformas dinamizará aún más el mercado y dotará a la economía nacional de una fuerza motriz inagotable.

Segundo, la transformación imprimirá un renovado impulso a la economía china. Una nueva estructura económica favorable para el crecimiento está tomando forma, la eficiencia de los medios de producción va mejorando incesantemente y la demanda interna desempeña un rol más importante en el avance económico. La industria 4.0, internet plus y la innovación masiva promovidas por el gobierno chino están liderando una nueva oleada de crecimiento económico.

La economía china basada en la transformación y el escalamiento se volverá más dinámica. Se estima que en los próximos cinco años las importaciones chinas excederán 10 billones de dólares y su inversión en ultramar superará 500 mil millones de dólares. Por lo tanto, China seguirá siendo el motor del crecimiento económico mundial.

Tercero, la cooperación generará un nuevo dinamismo para la economía china. El poeta mexicano Alfonso Reyes dijo: “La única manera de ser provechosamente nacional consiste en ser generosamente universal.” China ha formulado una serie de iniciativas de cooperación internacional, incluidos la Franja Económica a lo largo de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, el Corredor de Transporte Euroasiático de Alta Velocidad, el Banco de Desarrollo del BRICS, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y el Fondo de la Ruta de la Seda. Estas iniciativas abrirán una alentadora perspectiva económica tanto para China como para otros países, y constituirán puentes que unan el “sueño chino” con los de otras naciones y que permitan a todo el mundo alcanzar una prosperidad común.

Tanto China como México son grandes países en vías de desarrollo e importantes naciones de mercados emergentes. La amistad bilateral ha ingresado a una “nueva normalidad” caracterizada por el relanzamiento y el desarrollo continuo de sus relaciones. Con la aplicación gradual del plan estratégico arriba mencionado de China y la ejecución paulatina de las reformas estructurales en México, las brillantes perspectivas de nuestras dos economías traerán sin ninguna duda nuevas oportunidades para ampliar incesantemente la cooperación entre ambos países.

* El autor es embajador de China en México.

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