Opinión

Perspectiva

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Población (Cuartoscuro)

Lo que hay es lo que hemos construido. A veces se nos olvida y creemos que apareció de la nada, o que algún genio maligno nos ha colocado en donde estamos. No es así, fuimos construyendo lo que hoy tenemos.

El inicio de la debacle es 1965, hace justo 50 años. En ese año alcanzamos la máxima cantidad de hectáreas sembradas en nuestro país, cerca de 22 millones. Hasta ese momento, el ritmo de crecimiento anual en extensión sembrada era de 3.0 por ciento, a lo que se sumaba otro tanto igual por mejoras en el rendimiento, en buena parte gracias a los esfuerzos de Norman Borlaug, padre de la Revolución Verde. A partir de ese año no hay más crecimiento en extensión, y el impulso de la economía se empieza a venir abajo. Para evitar la caída, los gobiernos empiezan a endeudar al país. En el sexenio de Díaz Ordaz pasamos de 10 a 12 por ciento del PIB en deuda externa, que se fue a 22 por ciento con Echeverría, y a 50 por ciento al cierre de López Portillo. Hoy esos porcentajes son de risa, pero en el sistema financiero internacional de entonces, con una economía totalmente cerrada, significaba la quiebra.

En 1965 había 45 millones de mexicanos, la mitad viviendo en ciudades mayores a dos mil 500 habitantes. Treinta años después, era el doble, con 75 por ciento en esas localidades. En esos 30 años, las ciudades pasaron de 22.5 millones a 67.5 millones de habitantes, el triple. Y lo hicieron sin ninguna planeación ni orden. Tal vez el mejor ejemplo sea la destrucción de la ciudad de México, que en esos 30 años deja de ser la “región más transparente” para convertirse en lo que sigue siendo hoy.

En 1965 el nivel de ingreso de los mexicanos era inferior al actual, mientras que la proporción en pobreza y la informalidad eran mucho mayores que hoy. Pero no se veía, porque la mitad de la población estaba en el campo. En los años siguientes se movieron a las ciudades, y la pobreza se hizo evidente. El intento de incorporar a esta población a instituciones creadas con una visión mucho más pequeña las derrumba: el sistema educativo, los servicios de salud, los programas de alimentación.

Ese gran crecimiento poblacional ocurre en un país que había tenido una visión muy pequeña, y con gobiernos muy rígidos e incapaces. Por 15 años intentan la fuga hacia delante, endeudando al país y saturando las instituciones. En lugar de enfrentar el problema, empezamos a agotar el petróleo, y los siguientes 15 años se usan para medio resolver lo urgente, excluyendo a cada vez más personas, que aunque llegan a las ciudades, ya no pueden incorporarse a la actividad formal.

La orientación económica que se le dio al país después de las guerras civiles fue errónea. El experimento estatista y nacionalista de nosotros dio los mismos malos resultados en todos los países en los que se intentó. Pudimos haber corregido justo hace 50 años, cuando empezaron las señales del fracaso, pero no fue así. El régimen pospuso su caída con 15 años de deuda y luego 15 años agotando el petróleo. Hace 20, 25 años que empezamos a tomarnos en serio. Apenas un par de décadas para desmontar ese país de escasa visión, pero muy estatista y nacionalista, en el que abundaron gobiernos incapaces.
Esto no empezó ayer, ni se resuelve mañana.

Twitter: @macariomx

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