Opinión

Perspectiva cambiaria 2015

A la luz del grado de sensibilidad mostrado recientemente por el peso mexicano frente a eventos externos de diversa índole, creo que las probabilidades ahora están del lado de un peso menos fortalecido. En general, algunos de los factores tanto internos como externos que, dentro de mi anterior escenario central, fungirían como factor de apoyo, ahora tendrían efectos más retrasados o menos significativos mientras que otros externos, como la normalización de la Fed, podrían tener un efecto más relevante.

El contexto mundial actual sigue siendo una historia de fortalecimiento generalizado del dólar frente a todo el mundo, aderezada con un desplome en los precios del crudo. Las divergencias en entornos y perspectivas macroeconómicas y de política monetaria entre Estados Unidos y el resto del mundo desarrollado se han pronunciado.

En la misma línea, los mercados emergentes también han sufrido un deterioro en sus fundamentales debido a factores tanto externos como locales. Aún más, el desplome en los precios de materias primas, en especial en la cotización del crudo, ha contribuido a un entorno de elevada aversión al riesgo que ha afectado no sólo a monedas cuyas economías dependen de la exportación de commodities (“monedas commodity”).

Ante este marco, creo que existe una alta probabilidad de que varios de los factores arriba citados no se desvanecerán de la noche a la mañana, posiblemente manteniendo a la cotización del peso en niveles superiores a 14 pesos por dólar.

Adicional, hay que considerar el alto grado de sensibilidad mostrado por la paridad respecto al actual paradigma global y asimilar quizás un perfil más cauteloso respecto a flujos de inversión esperados para el año siguiente.

En particular, mi proyección de cierre de 2015 se modifica a 14.3 desde 13.3 anterior (14.5 promedio desde 13.4 previamente). Esta proyección de momento se ubicaría por arriba de la visión del consenso de la Encuesta Banamex de Expectativas de 13.6 (aunque inferior a los futuros a diciembre de 2015 en 14.8).

De manera más específica, no pienso que los principales determinantes de las divergencias macro y de política monetaria a nivel global se desvanezcan ni que los precios del petróleo presenten una recuperación significativa en el mediano plazo.

De manera adicional, si se considera un escenario de normalización de la Fed para el último trimestre de 2015, sería de esperar que alrededor de esas fechas (y quizá desde antes) observemos alta volatilidad financiera.

Por otra parte, y desde una perspectiva de flujos del exterior, ahora soy más conservador respecto a la perspectiva de inversión productiva para el siguiente año sobre la premisa de un ambiente de mayor incertidumbre y menores precios del petróleo –que incidiría adversamente en la rentabilidad de ciertos proyectos en el sector energía.

Finalmente, creo que las anteriores consideraciones restan espacio de diferenciación favorable del peso frente a las monedas emergentes para los siguientes meses.

El reciente choque cambiario me ha hecho incrementar la ponderación del comportamiento del peso mexicano frente a un entorno de repunte en aversión al riesgo. En específico, el peso mexicano suele ser impactado más que proporcionalmente respecto a la mediana de monedas emergentes en periodos de repunte en aversión al riesgo.

Así́, en un contexto de inicio de normalización por la Fed hacia el último trimestre de 2015, esperamos ver menor espacio de diferenciación relativa del peso mexicano.