Opinión

“Pero ya no regreses hija… ya no regreses por favor”

 
1
 

 

[La directiva de la paraestatal mencionó que Pemex debe adaptarse a los cambios que vive la industria petrolera a nivel mundial. / Bloomberg]  

México se polariza. Los de arriba no quieren ver a los de abajo y los de abajo no dejan de insultar a los de arriba. Nunca había percibido como periodista o comunicador tal nivel de encono social y hartazgo ciudadano.

Los políticos que no se meten al metro y no caminan por el centro, que no ven y no escuchan, no se dan cuenta del ánimo ciudadano.

El pesimismo gana terreno a la voluntad y de nada vale argumentar incrementos tímidos del mercado interno, crecimientos del PIB que en el contexto internacional no pueden ser distinguidos como malos u otros valores.

La disposición ciudadana hacia sus autoridades federales nunca se había apreciado tan adversa. De nada valen las buenas noticias. De nada vale reconocer el talento, el potencial, logros nacionales o incluso de los connacionales en lo internacional.

Pocos creen en un México con futuro próspero. Menos las Pymes. Desde hace décadas están agazapadas en espera de un “año mejor” prometido por los políticos que nunca llega.

Peor para el trabajador con poca paga.

Las clases medias se sacrifican para que sus hijos tengan las mejores escuelas posibles con la mayor cantidad de habilidades al alcance de su futuro. Pero ya va dos veces en las que escucho a padres mexicanos que hacen ese esfuerzo de costear la educación de sus hijos en el extranjero aconsejarles que se consigan una oportunidad de trabajo al país al que van a ir y que no piensen en regresar a su país porque México no tiene un buen futuro.

Antes se les decía a los niños que su deber como mexicanos era regresar a contribuir al crecimiento de su país en un ámbito de justicia social y bienestar equitativo. Hoy se les pide que vayan, hagan el mayor de sus esfuerzos para quedarse a vivir en otro país porque el nuestro, a la vista, no tiene un buen mañana.

Pemex será rescatado por el Gobierno Federal y ya las opiniones comienzan a recibirse con un abierto consejo: déjenla quebrar.

Pudo leer ayer en el Financiero las consideraciones de un mexicano en Nueva York, valioso Jorge Suárez Vélez quien apuntó en su colaboración semanal que… “Estrictamente, tiene más sentido económico dejarla quebrar que capitalizarla.”.

Fría opinión que merece todo nuestro respeto y con el que en parte se coincide cuando apunta que no es culpa de Pemex la situación por la que atraviesa sino de tantos gobiernos que abusaron de la paraestatal.

En las colaboraciones con Alejandro Cacho en el espacio que conduce en MVS nos atrevimos a preguntar si Pemex ha quebrado o la han orillado a atravesar por la peor situación de su historia tantos malos gobiernos federales que nunca quisieron impulsar en la paraestatal hacia un modelo de empresa eficiente y productiva que pudiera constituirse como el eje de un proceso de reindustrialización.

Comparativos del Observatorio Ciudadano de la Energía en el que participan talentos mexicanos dentro de la industria energética nacional en diversos puestos como funcionarios o consejeros dejan en claro que Pemex tiene un marco de eficiencia destacada si se le compara con 9 de las principales empresas petroleras del mundo.

Pero en el momento de que la política fiscal le “inca el diente” seca a Pemex y de ahí su muy precaria situación. Por dentro por supuesto que también apesta. Ya las historias de terror las conocemos todos o nos las podemos imaginar.

Pero Pemex es solo uno de los tantos garbanzos pendientes de atención. Sígale con la CFE y luego con el IMSS y con tantos organismos productivos o de atención ciudadana o académicos.

La ortodoxia económica opina que dejar las manos libres a quienes generan la riqueza es el único camino para garantizar un México mejor, con equilibrio en la distribución de la renta y perspectiva de crear más empleos y con mejor paga. Cualquier esfuerzo por acortar caminos es populismo insostenible y perverso a la larga.

Empresarios sin obstáculos, capitales sin “topes”, despidos sin indemnización, trabajos sin carga social, desregulaciones extremas para que el capital llegue y se instale en el país para crear muchos empleos, pague pocos impuestos y reinvierta mucho ante el paraíso económico nacional.

¿Deveritas deveritas?, diría el Burro.

Las Opiniones que se reciben a este colaborador de El Financiero parecen ser unánimes en el sentido de calificar a Pemex como una víctima de gobiernos federales miopes, malas administraciones en la Dirección General de la antes paraestatal y descarados ladrones como dirigentes sindicales.

Si la van a rescatar para hacer lo mismo, mejor mátenla.

En serio que nunca he escuchado tan abiertas y encolerizadas opiniones en relación a quienes nos gobiernan. La idea de una conciliación nacional, de acuerdos nacionales, pactos avalados por la sociedad y sus partes, y de un trabajo armónico en favor de un México más próspero parecen estar bien pero bien lejos.

Como mexicano escribo porque el consejo que una amiga le da a su hija que parte a una beca al extranjero me parece una síntesis tristísima que retrata claramente el ánimo nacional: “pero no regreses hija… Ya no regreses por favor”.

Twitter:@ETORREBLANCAJ

Correo:direccion@universopyme.com.mx

También te puede interesar:

“Quiero casa” de albañiles que sepan leer y escribir

Nunca como ahora, emprendedores en la CDMX

Los 10 errores frecuentes del ejercicio emprendedor