Opinión

Pero qué necesidad

 
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Donald Trump

Como diría el popular artista Juan Gabriel, cuya reciente muerte lamentamos, “pero que necesidad”.

Sí, ¿Pero que necesidad de invitar a un individuo como Donald Trump a entrevistarse con el Presidente Peña Nieto? ¿Quién fue el ideólogo atrás de este craso error de política nacional e internacional? ¿La secretaria de relaciones exteriores Claudia Ruiz Massieu? ¿El ahora ex secretario de hacienda Luis Videgaray?

Todo indica que fue este último el artífice de esta fallida visita y que esto le costó el puesto, y que la primera, quien es la responsable de la política exterior, no fue debidamente informada ni tomada en cuenta y que su renuncia la tuvo en su mano. Un craso error, sí, un craso error cuyo costo final repercutió en la figura presidencial, la cual pasa por el peor de sus momentos en lo que toca a popularidad y aceptación entre la población mexicana (y parece ser que es lo mismo a nivel internacional según se desprende de la opinión del prestigiado diario británico The Economist).

Donald Trump se ha caracterizado por su manifiesto rechazo a México y a los mexicanos que cruzan la frontera y viven en lo Estados Unidos, mexicanos que, por cierto, se caracterizan por su eficiente y agotador trabajo en los campos de nuestro vecino país.

¿Por qué invitar a un candidato a la presidencia interviniendo en esta forma, indebidamente, en la política norteamericana?

¿Por qué invitar a un individuo que nos amenaza con la construcción del famoso muro y exige que México pague por ella?

¿Por qué invitar a esta detestable persona que no reconoce la mutua dependencia entre nuestras naciones y no pierde oportunidad para insultarnos?

¿Por qué dar la impresión de legitimar las propuestas de amenazas de guerra y odio que caracterizan a este sujeto?

¿Por qué no darle a conocer la indignación y el rechazo que encuentra su figura entre la enorme mayoría de la población mexicana?

¿Por qué poner en juego la autoridad moral y política de la presidencia, de por sí severamente dañada antes de estos hechos?

¿Por qué lastimar con esta invitación a muchos mexicanos que han sido ofendido por este singular personaje?

¿Quiénes fueron los asesores que recomendaron la invitación a México de este candidato…y los miembros del gabinete que apoyaron esta propuesta?

Tengo la esperanza de que sea Hillary Clinton quien gane la presidencia de los EU, pero el trumpismo ya sembró sus semillas en una parte ¿significativa? de la población norteamericana. Semillas del odio y de rechazo a los migrantes, semillas que van en contra de la dignidad humana, semillas que ofenden a nuestro país.

El discurso de Trump en Arizona, inmediatamente después de su visita a México, no tiene precedentes y debió provocar una enérgica respuesta de nuestro presidente.

Señor Presidente: pasa usted por momentos difíciles derivados, entre otros, por los sucesos de la Casa Blanca y de Ayotzinapa. El episodio aquí comentado ha afectado negativamente su imagen. Pero necesitamos para estos dos últimos años de su mandato un presidente fuerte y decidido que tenga y muestre visión de Estado. Todos hemos sido parte del problema y todos debemos ser parte de la solución. La crítica constante y destructiva no nos conduce a ninguna parte, o más bien, nos conduce al desastre. Yo exhorto a mis conciudadanos a que nos pongamos las pilas y hagamos todos y cada uno de nosotros lo que esté de nuestra parte para impulsar el sano e incluyente crecimiento de México y apoyar las medidas que se requieran para garantizar nuestra tranquilidad y la de nuestros hijos.

¡Queremos apoyarlo, señor Presidente, e influir, al alcance de nuestras posibilidades, a que usted tenga éxito en estos dos últimos años de su mandato! Déjese ayudar, es importante que voltee a la sociedad; que tanto usted como los miembros de su gabinete y sus asesores tengan visión de Estado y escuchen a la ciudadanía. Como decía aquel dicho político de hace algunos años: La solución somos todos, pero para que ésta sea creíble sería conveniente, muy conveniente, tanto la autocrítica como la renuncia de los secretarios de estado envueltos en los indignantes acontecimientos aquí relatados. Ya dio usted el primer paso con la renuncia de Videgaray, pero no es suficiente.

Mañana será otro día.

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

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