Opinión

Perlas poselectorales

   
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Candidatos al Edomex

Estos días poselectorales nos han dejado bastantes enseñanzas y anécdotas. Por supuesto que continuaremos en las denuncias de procesos sucios y amañados. Vienen los días de las pruebas para documentar el fraude. Claro que tratándose de un buen cochinero, como el que vimos en el Estado de México y en Coahuila, será difícil que se logren documentar de manera contundente las marranadas. Por lo pronto algunas de las noticias de esta semana.

Los festejos. Por notas periodísticas se nos dice que el candidato ganador del Estado de México, Alfredo del Mazo, se presentó a la medianoche en Los Pinos acompañado del gobernador Eruviel Ávila. Parece ser que festejaron a lo grande. No es para menos, ganar por dos puntos y haber perdido decenas de éstos en cinco años es digno de festejarse; confirmar que el rechazo al gobierno federal es unánime y que sólo se disimula en porcentajes mínimos con carretadas de dinero, bien merece un brindis; constatar que su partido está en los mínimos históricos, vale una parranda; y que el presidente está peor evaluado que nunca, impone un cruzadito con el líder. Uno puede imaginar que después de empujarse quince canapés a la boca podían decir que se merecían el triunfo, un mezcalito por aquí, otro tequilazo por acá, porque la presión estuvo canija. Qué bonito que el pueblo refrende su cariño a la clase gobernante, qué difícil la democracia, tan fácil que era antes el carro completo, ahora todo cuesta el triple y ni así se gana holgadamente.

El detenido. Por esas obras de la casualidad detuvieron al exgobernador Borge el mismo día de las elecciones. Después de seguirlo durante días, el domingo en la noche ocurrió la detención. Qué feliz día, qué coincidencia. Pero claro un tipejo como Borge no va a estropear el festejo democrático del PRI, así que se procedió a la expulsión del sujeto del partido. Borge ya no es uno de los nuestros, dice el PRI. Y sí, parece ser que para que expulsen a alguien del PRI lo tiene que perseguir la Interpol y capturar la policía de otro país. Es parte del trámite. Un priista menos, un corrupto menos.

Del plato a la boca… El líder panista, Ricardo Anaya, decidió festejar por anticipado y se quedó con el mariachi sin tocar y tuvieron que guardar las serpentinas para mejor momento. Su salida en falso le llevará el costo de las derrotas de su partido. Lo que pasó es que con sus resultados el PAN revivió al PRI, resucitó al PRD y reanimó a Morena. Superrequetebien.

La alianza de un Anaya… la quiere el otro Anaya. Guillermo Anaya, a quien le cucharearon la elección los caciques Moreira, logró la alianza opositora, el frente amplio con que sueña el otro Anaya: Ricardo. El independiente, el de Morena y el PT se unieron a Guillermo Anaya para solicitar la anulación de los comicios del domingo. Por supuesto a esta alianza no se sumó el PRD, el aliado favorito de Ricardo. Para que le vayan midiendo a su frente amplio.

El toque clasista.- Nunca falta el mensaje clasista, la mirada de desprecio sobre quien vive en la pobreza. Esta vez corrió a cargo de una de las más conspicuas representantes de la izquierda mexicana: la senadora Layda Sansores, quien tuiteó que su candidata “gana en concentraciones urbanas y pierde en zonas de tepocatas y lagartijas con el voto del hambre”. Conmovedor mensaje progresista. Ha de ser de seda la senadora Sansores.

Twitter: @JuanIZavala

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