Opinión

Periodistas y publirrelacionistas no tienen el mismo ADN

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RP

El miércoles pasado, en estas mismas páginas de EL FINANCIERO, el colega Everardo Martínez –a quien no conozco personalmente– publicó un artículo en el que afirmaba que los relacionistas públicos y los periodistas tenemos el mismo ADN, lo cual me parece que está muy lejos de la realidad.

Cuando leí el texto de Martínez, lo primero que se me vino a la cabeza es una frase que se le atribuye a George Orwell: “Periodismo es publicar algo que alguien no quiere que se publique. Todo lo demás son relaciones pública”. (Aunque lo he buscado, no he encontrado el documento que demuestre que este aforismo pertenece a Orwell, pero aparece en una página de Internet avalada por la Word Press, lo que me hace suponer que es cierto).

Pero, sea o no de este periodista y escritor británico, la frase me parece tan contundente como cierta. Pero, al mismo tiempo, haría un deslinde de los que la quieren utilizar en un sentido peyorativo para quienes se dedica a las RP.

No sé cuál haya sido la intención de Orwell al decirla, pero yo simplemente la interpretaría, de principio, como que son dos actividades muy diferentes que no hay que confundir. O, al mismo tiempo, que la línea que las separa es tan tenue, que se pueden confundir. Quizá, pero de ahí que compartamos la misma esencia hay un mundo de diferencia.

¿Por qué? Yo diría que, de principio, existe una actitud que los hace contrarios: para cumplir con su trabajo, el publirrelacionista siempre busca caer bien a sus interlocutores; al periodista eso le tiene sin cuidado y lo más probable es que al final no caiga bien (sobre todo después de publicar).

Y no sólo eso, el periodista es el punto del extremo de una línea recta en cuyo otro extremo está la fuente directa de donde puede obtener información; y es común que en medio de la raya, como una barrera o filtro, surja la figura del publirrelacionista para evitar que el periodista llegue por el camino más corto y rápido a la fuente que le interesa. Cuando eso sucede, el RP se convierte en un obstáculo a salvar para lograr su cometido.

El publirrelacionista siempre busca el lado amable de las cosas, las adorna, las matiza; al periodista sólo le importan los hechos crudos, desnudos, sin concesiones.

El publirrelacionista siempre busca interpretar a favor de su cliente la realidad de un hecho; el periodista sólo busca la realidad del hecho, cómo pasó, por qué pasó.

El publirrelacionista busca hacer amigos; el periodista sólo busca informantes y, mientras más alejado pueda estar del Príncipe, mejor, aunque el informante sea el Príncipe.

El publirrelacionista es agua dulce y el reportero agua salada.
No lo comparto, pero quiero entender el artículo de Martínez en el sentido de que cada vez hay más periodistas híbridos que vendrían a ser algo así como agua salobre: su trabajo es el de periodista, pero su técnica de reporteo incluye una gran dosis de relaciones públicas.

Eso no es extraño. En diversas fuentes –y tal vez de manera especial en la de turismo–, muchos que trabajan en algún medio de información lo que buscan es agradar a funcionarios o ejecutivos para obtener alguna ganancia en invitaciones, regalos o pautas publicitarias; hay quien incluso se conforma con que lo reconozcan en público y le llamen por su nombre (como si eso significara algo importante) y otros más se dan por bien servidos con tutear a un poderoso. Y, a la hora de las preguntas, pocos son los que cuestionan; los demás sólo lisonjean o hacen preguntas a modo. Pero, en realidad, esos no son periodistas; sólo dicen serlo.

Los publirrelacionistas halagan; los periodistas son seres que resultan incómodos. No obstante, creo que los verdaderos publirrelacionistas, profesionales, son los que hacen su trabajo sin ser obsequiosos con los periodistas. Sí los hay, y son los que más respeto.

Pero estamos lejos de tener el mismo ADN. Cada quien en lo suyo.

EN LOS ALREDEDORES

Contratos. Y hablando de relaciones públicas, Alfredo Arvizu, cuya agencia lleva su apellido, acaba de ganar la cuenta para manejar la imagen de Ixtapa-Zihuatanejo en México.

Aunque esta empresa no ha tenido muchos destinos turísticos en su trayectoria de más de dos décadas, posee en su historial haber manejado las RP del Consejo de Promoción Turística de México y contribuido al rápido éxito de la marca Riviera Nayarit desde su creación. La responsable de llevar la cuenta de I-Z será Michelle Meyer.

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