Opinión

Periodismo y literatura: dos formas de buscar la verdad


 
El periodismo y la literatura son “dos formas de buscar la verdad. La diferencia es que las verdades de la literatura no tienen que ser verificables y las verdades del periodismo deben serlo”, le dijo Juan Villoro a Mauricio Mejía (EL FINANCIERO, 12 de noviembre, 2013).
 
Como es habitual en él, Villoro nos regala un pensamiento redondo como un balón.
 
 
Periodismo y literatura tienen áreas comunes, entre otras, la palabra, la observación y la obsesión.
 
 
Ambas disciplinas exigen rigor, pues tanto en el terreno de los hechos como en el de la imaginación es imprescindible la pulcritud, la honestidad frente a lo que se cuenta, la propiedad y la precisión de la palabra.
 
 
A la literatura le basta la verosimilitud y al periodismo hay que exigirle la verdad, no la Verdad con mayúscula, esa que se cocina en los hornos de la filosofía, sino la que se sustenta en el mayor apego posible a los hechos.
 
 
Entre veracidad y similitud hay cercanía, pero también abismo. El periodista ha de ser veraz, incluso cuando lo insólito de los acontecimientos haga temblar a la verosimilitud, en tanto que el novelista, no obligado a la veracidad, ha de ser verosímil para que el lector crea, vea y sienta lo que se narra, por inusitado que parezca, por ejemplo la imagen de Remedios la Bella elevándose al cielo por el impulso de una sábana que se agita.
 
 
El periodismo lleva los hechos al receptor; la literatura lleva al receptor a los hechos. El periodismo traslada todos los lugares hasta el lector; la literatura conduce al lector a todos los lugares, incluso a los que no existen. En el primero, la realidad se le acerca al lector para que pueda conocerla; en el segundo, se le aleja para que pueda comprenderla.
 
 
Al periodismo se le exige una objetividad imposible, si no como meta alcanzable, sí como principio de conducta. A la literatura se le da vía libre; ella sabrá cómo retornar de la magia, de la fantasía, de la imaginación, hasta darle al lector en la frente con una verdad que de otra forma no vería.
 
 
El periodismo narra lo que ve y la literatura lo que sueña; el periodista cuenta lo que le consta y, cuando no, busca a quien le conste; el novelista puede contar lo que no le consta y puede hacerlo con total desapego de la realidad. Los grandes lo hacen tan bien, que el lector puede quedarse con la impresión de que, si al escritor no le consta, a él sí.
 
 
Voto a favor de la afirmación de Juan Villoro: periodismo y literatura son dos formas de buscar la verdad. En cierto punto del camino, el buen periodismo opta por el sendero que ofrece verdades, y la literatura sigue el letrero que anuncia mentiras. Ya se encontrarán al terminar el viaje.