Opinión

"Perdono pero no olvido", propuesta de AMLO para combatir la corrupción

 
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No estoy aferrado a ser Presidente, yo lucho por ideales: AMLO

Una de las raíces del desprestigio de la clase política en México radica en la creencia popular de que “todos los políticos son corruptos”. En los últimos años esa creencia ha pasado del ámbito del mito a la documentación por parte la sociedad civil, la prensa, la oposición política y las instituciones de fiscalización.

Por esa razón, no es una sorpresa que las manifestaciones anticorrupción sean uno de los principales instrumentos de campaña, sobre todo de los candidatos de oposición. Lo que sí es una sorpresa es que Andrés Manuel López Obrador, adalid del combate a la corrupción en México en este siglo, haya mostrado indiferencia por el mensaje que tantos dividendos ha dado en los últimos procesos electorales. El probable candidato de Morena a la presidencia de la República no promete cárcel a los corruptos, por el contrario, en la entrevista que le realizaron en el programa Despierta, de Televisa, aseguró que no aplicaría una “política persecutoria”.

Más allá del talante moderado que AMLO intentaría proyectar, su posición mesurada en torno al combate a la corrupción parece mostrar una reflexión real del tema. Es improbable que la epidemia de corrupción en México se resuelva amenazando o metiendo a la cárcel a los políticos corruptos. Si tomamos como ejemplo el caso de Brasil, la lucha anticorrupción se puede convertir en una cacería de brujas que no necesariamente arrojará como resultado estabilidad política ni mayores niveles de integridad.

Para resolver la epidemia de corrupción que aqueja al país, no basta con amenazar con cárcel a los políticos corruptos. Aunque nos cueste trabajo reconocerlo, para transitar del equilibrio actual que premia la corrupción a uno que la castigue, las leyes y la fortaleza de las instituciones de impartición y procuración de justicia son mucho más importantes que la repetición de una promesa de campaña que, con el desgaste, dejará de ser ganadora. Y para eso, la fórmula del “perdono pero no olvido” podría generar la coalición política necesaria para la construcción de esas instituciones.

Twitter: @gustavo_gilr

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