Opinión

Pérdidas multimillonarias por 'piratería' online

30 noviembre 2016 11:7
 
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Ventas online

En un estudio recientemente publicado, el Centro para la Investigación de la Economía y los Negocios diagnosticó que las pérdidas por piratería online en el mundo ascendieron a 1.7 trillones de dólares al año, clausurando hasta 2 y medio millones de empleos asociados a la generación de productos y servicios formales que son afectados por estas formas de competencia desleal. Solo en la Unión Europea los números del periodo reportan una estimación de pérdidas cercanas a los 167 billones de euros. Un aspecto especialmente destacado por el informe es que los rubros de productos falsificados más traficados a través de las redes electrónicas son los medicamentos, los cigarros y los productos electrónicos, lo que añade un elemento más de preocupación al tratarse de productos que pueden afectar seriamente la salud de los consumidores.

El entorno que han producido internet y la propia globalización, han generado un escenario muy favorable a las conductas ilícitas que permiten diversas formas de comercialización de bienes apócrifos. Conductas como la ciberocupación, el phishing y el robo de identidad empresarial se gestan en ambientes que permiten el anonimato y la movilidad de operaciones criminales hasta niveles en los que las acciones legales resultan ineficientes. Un ejemplo que revela con contundencia la dificultad que supone restringir estos mecanismos de distribución de productos ilegales, es el caso del tránsito de fármacos de Canadá hacia Estados Unidos, que cada día se incrementa en volumen a través de las entregas que facilitan los sistemas de correo privado que suministran las grandes firmas transnacionales, impidiendo de esa manera una intervención adecuada de fiscalización y detención oficiales.

Otra nota que es necesario tomar en consideración para la evaluación de la situación imperante, pasa por la aceptación del gran fracaso que representan los sistemas de control del flujo de productos falsificados a través de las fronteras, que era la gran apuesta del sistema para tratar de impedir el tránsito de las falsificadas. Una de las causas que ha hecho inoperante el mecanismo es la presencia de las llamadas importaciones paralelas, que versan respecto de productos auténticos, de marcas reconocidas, que circulan en calidad de saldos o con precios disminuidos. La legalidad de esos cargamentos hace que los filtros aduaneros se colapsen ante la imposibilidad de diferenciar productos legítimos de falsificaciones.

Otra de las enormes dificultades estriba en la dificultad de frenar operaciones de contrabando, en las que junto a cargamentos de droga suelen incluirse productos ilegales como bebidas alcohólicas y tabaco. Estas asociaciones han demostrado, más allá de la duda, el vínculo que existe entre organizaciones criminales que combinan ambas actividades. Por otro lado, la persistente piratería online de películas, programas de tv y música, sigue siendo un renglón de amplia preocupación para sus industrias, que a pesar de haber avanzado en la regularización de ciertos mercados bajo sistemas como Netflix y Spotify, aún resienten pérdidas cuantiosas por la facilidad que brinda la red para la reproducción ilícita de obras digitales.

A pesar de los crecientes volúmenes delictivos y las complejidad que plantea el fenómeno, el panorama mundial seguía presentando luces en función de la visible colaboración internacional para combatir un enemigo que todos definíamos como “común”. Ante la pérdida de liderazgo que representa la repentina retirada de EUA de foros como TPP, será necesario redefinir la agenda y los presupuestos. Toca ahora, a instituciones como la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, y la propia OMC, asumir el protagonismo que la historia les tiene reservado.

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