Opinión

'Pensar en pequeño' para grandes logros


 
Esa frase rescata el espíritu de la Small Business Act para Europa. Encierra una recomendación: para la estructuración de políticas públicas es necesario pensar siempre en pequeña escala.
 
Pensando fundamentalmente en las Pymes.
 
En Europa, como en México, 99.8% del tejido empresarial está representado por las micro, pequeñas y medianas empresas.
 
Ciertamente esta realidad ha motivado desde décadas atrás a conformar políticas públicas e incluso multirregionales que promuevan la cultura, la actitud emprendedora y la formación y fortalecimiento de empresas pequeñas.
 
Los estudios, públicos y privados, efectuados al cobijo de esta inquietud en el viejo continente, centran su atención en varios ejes donde ahora trata de encaminarse la política pública hacia las Mipymes: fomentar la cultura emprendedora desde inicios de la vida escolar, fortalecer en las empresas la directriz innovadora y articular políticas públicas que concedan mayor competitividad y sostenibilidad (no sustentabilidad) a las empresas pequeñas, con una muy clara intención y recomendación de favorecer el surgimiento de empresas entre las mujeres, y los grupos de inmigrantes y 'especiales'.
 
Universo Pyme refirió algunas prácticas desarrolladas en un vivero de empresas en el ayuntamiento de Móstoles, colindante con Madrid, donde no hay entrada a ese proceso de incubación que tiene una duración de un año si el proyecto de negocio no tiene un claro distintivo innovador.
 
Siguiendo esa madeja de la innovación en las Pymes llegamos a conocer el Libro blanco de la iniciativa emprendedora, estudio mandado a hacer por la Fundación Príncipe de Girona a ESADE Enterpreneurship Institute.
 
Dando con este estudio llegamos también al Libro verde del espíritu empresarial, también europeo y que cuenta también con exhortos y lineamientos a ejecutar para fomentar la actividad emprendedora, el sesgo innovador en las pequeñas empresas y la sustentabilidad como una de sus características básicas.
 
Luego llegamos a la Carta de la economía europea, documentos de la Comisión de Comunidades Europeas, el Programa Erasmus, pensado para vincular a jóvenes empresarios entre sí y con empresarios de amplia experiencia, y la Small Business Act para Europa, así como la Carta europea para la pequeña empresa.
 
Es muy clara la vocación Pyme de las políticas públicas en Europa.
 
No hay un solo capítulo en todos estos documentos que no haga referencia a fomentar la cultura emprendedora, apoyar estas iniciativas de creación de empresas, acomodar las políticas públicas a favor de la intención de que las Pymes tengan caminos que faciliten su sobrevivencia, su vinculación entre ellas y su tránsito hacia mejores prácticas, pero sobre todo se habla de innovación como una de las características ineludibles del nuevo emprendedurismo en Europa.
 
En México, hasta ahora sólo la extinta Subsecretaría para la Pequeña y Mediana Empresa (ahora Instituto Nacional del Emprendedor) -y aisladamente otras instancias públicas- promueve la actividad emprendedora.
 
Mientras, las Pymes participan de la idea de que en el país se hace todo lo posible para que la empresa pequeña sucumba. Tampoco las Pymes en México se caracterizan precisamente por su esmerado profesionalismo, déjeme decirle.
 
Tampoco ayudan en nada los medios de difusión colectiva mexicanos. No han sido sensibles al tema de emprendedurismo y mucho menos a las historias de éxito.
 
Mientras en Europa el exhorto es a difundir casos de éxito, en el país en México estos medios, sobre todo los electrónicos, participan del dogma de que 'buena noticia no es noticia', de que es importante hablar de negocios cuando excedan al menos 10 millones de dólares y sin lugar a dudas privilegian hablar de ejercicio empresarial cuando se cruce con alguna acción de corrupción o de escándalo.
 
Le aseguro que ésas son precisamente las frases que prestigiados comunicadores usan para exentar el trato de temas Pyme.
 
La difusión de temas 'positivos' no da raiting y así se promulgan los decálogos básicos en materia de criterios de difusión en materia noticiosa en las estaciones de radio y de televisión concesionadas.
 
Es preferible hablar de un microbusero que tiene un accidente que ocasiona daños a una esquina que de un premio que se concede a una Pyme mexicana por ser considerada como la mejor Pyme verde incubada en México, como hace ya un par de años sucedió en España. En México nadie supo.
 
Lo poco que se ha hecho no ha sido motivo de continuidad. Lo que ha caracterizado al país es la ausencia de una política compartida en materia de promoción Pyme. Una instancia promueve la creación de empresas y a la otra parece urgirle acabar con ellas por el trato que les confiere.
 
No se comparte la visión y la estrategia. Quinientas incubadoras egresan empresas que al día siguiente de ser formales reciben el embate de Hacienda, del IMSS, de autoridades municipales, estatales o federales.
 
No hay una política de transición que acompañe a las empresas y que les garantice su sobrevivencia. Por ser empresas incubadas en las que se invirtió recurso fiscal, el país debería aplicar políticas que las fortalezcan y no dejarlas al garete.
 
Imagine a la parte promotora haciendo nacer a una empresa con recursos fiscales. Recién nacida le festeja su nacimiento y luego la deposita en el camellón para 'que se gane la vida'. No tardarán en llegar inspectores, Dolores, el IMSS, Infonavit y varios otros a complicarle la existencia hasta que agote cualquier posibilidad de sobrevivencia.
 
Eso es parte de lo que falta en México.
 
Tendremos que hacer un esfuerzo para meter el tema de manera generalizada en políticas públicas y prácticas privadas.
 
Que el tema permee, que la política pública ahora a aplicarse desde el Instituto Nacional del Emprendedor sea acompañado y fortalecido desde otras instancias.
 
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