Opinión

Pende entre alfileres el TLCAN

 
 
 

 

ME TLCAN. (Especial)

Los negociadores del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), al menos por parte de México, dicen que hay que tomar las cosas con calma ante los escenarios que avizoran tiempos difíciles.

Pero la verdad es que lo que se ve son posturas de intransigencia, ya que del diálogo inicial la contraparte estadounidense pasó a un 'discurso negociador', donde constantemente se cambian los temas, se imponen nuevas reglas al método de trabajo y se improvisa cuando las cosas no son de su agrado. Todo ello hace pensar que el acuerdo comercial entre México, Canadá y Estados Unidos pende de alfileres; o dicho de una manera más simple, que en las mesas de negociación está prohibido estornudar para que esto no sea utilizado como un pretexto más que propicie el término de los trabajos en la materia.

“Si alguien se levanta de la mesa de negociación, no será la parte mexicana”, señala Salvador Álvarez Morán, representante de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) y reconocido por el gobierno mexicano para participar en el cuarto de junto que acompaña a los negociadores de México en el tema del TLCAN, al tiempo que asegura que una eventual conclusión del acuerdo trilateral en materia de comercio afecta a los tres países.

Salvador Álvarez advierte que el hecho de que México no sea quien dé por terminada su participación en este acuerdo, que se firmó en 1992 y entró en vigor en 1994, no significa que nuestro país deba aceptar condiciones que perjudiquen a los productores mexicanos; y aclaró que ante una eventual cancelación del TLCAN, México está preparado e incluso ya se exploran otras opciones de comercio con los países de Sudamérica, Europa y Asía. Del tema agropecuario, dijo que es un rubro que busca mejores condiciones en sus productos, de calidad, intercambio comercial, sanidad y competitividad.

Oficialmente hoy comienza la quinta ronda de negociaciones y esta mesa de trabajo se hará sin la participación de los ministros que representan a cada país: de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland; el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer; y el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, quienes al parecer así lo acordaron en el marco de su participación en el Foro de Cooperación Asia-Pacífico, que tuvieron la semana pasada en Vietnam.

En ese contexto, Demián Sánchez Yeskett, coordinador de asesores de la aspirante presidencial por la vía independiente, Margarita Zavala, señala que Estados Unidos está jugando sus cartas acorde a compromisos político-electorales y así México debe entenderlo. Por lo que en esa estrategia difícilmente la postura estadounidense cambiará; al contrario, se espera una postura más radical en este tema, ya que para el gobierno de Donald Trump esta estrategia le puede representar su primer éxito en materia política, aunque para México represente un impacto negativo en la producción y comercialización de los productos que cotidianamente ingresan al mercado estadounidense. Lo único que le queda a México es pasar de una postura defensiva a una ofensiva, con una mayor diversificación de temas.

En fin, la ausencia de los ministros en esta quinta ronda de trabajo, así como la cancelación de una conferencia de prensa al final de esta etapa, desde ahora se pueden interpretar de dos maneras: es para bajarle presión mediática y política al asunto entre las tres partes o es para ir adelantando la muerte del TLCAN.

Cualquiera que sea el curso final de estos trabajos, lo cierto es que nuestro país ya está en pleno año electoral y para ello los aspirantes a la silla presidencial tienen que ofrecer algo en este tema. Por ejemplo, ya hay quien opina que las mesas aludidas deban continuar hasta después del proceso comicial de 2018, ya con un nuevo gobierno en México, pero también hay quienes proponen que las mesas de negociación se aceleren para que el tema no se politice.

Cualquiera de las opciones son válidas, aunque hay muchas otras propuestas. Pero lo cierto en todo este asunto es que hay que entender bien todas las señales y las decisiones que al final tome el gobierno mexicano, que deben ser de beneficio para los de acá, porque los del otro lado de la frontera, está visto, no cambiarán ni un ápice su postura.

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