Opinión

Peña y la visita de Obama y Harper

Hay quien sigue pensando, a pesar de las declaraciones públicas de funcionarios de primer orden, que la visita de Barack Obama y Stephen Harper a Toluca esta semana tendrá el propósito de reabrir el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, lo que aparentemente sería propicio ahora que se han celebrado 20 años de su entrada en vigor. Ésa sin embargo no es una opción: ya desde mediados de enero pasado tanto el secretario Meade como John Kerry lo habían descartado.

Lo que sí será parte de la agenda de los tres presidentes que se reunirán en el Palacio de Gobierno de Eruviel Ávila es la competitividad y seguridad de la región. La “competitividad” es un concepto difuso, y será interesante escuchar qué instrumentos podrían empatar a las tres naciones en esta materia. La frontera es una región natural para detonar estrategias de competitividad mutua (un ejemplo concreto es el puente binacional que actualmente se construye en el Aeropuerto de Tijuana y que desemboca en Estados Unidos. Con él, los estadounidenses estacionarán su auto en aquel país, subirán unas escaleras y volarán a Asia desde el aeropuerto mexicano).

En el caso de Canadá habría una acción sumamente sencilla de instrumentar: la reversión del requisito de visa, cuya existencia desde hace cinco años ha hecho que el gasto de mexicanos en ese país haya caído de 365 millones de dólares a 200 millones entre 2008 y 2013. El requisito fue caracterizado como un insulto entre la comunidad empresarial mexicana, pero al parecer, según se supo el sábado, Harper ha decidido no revertirlo en la cumbre de Toluca.

Pero el tema de fondo es la energía, y la prueba que tendrá el presidente Peña Nieto para entregar un mensaje certero, a fin de convencer a Obama y a Harper de lo estratégico que puede resultarles invertir en ese sector. Una cosa es clara: a Peña se le irán terminando los meses rápidamente: mientras la legislación secundaria no esté lista para garantizar un cumplimiento de leyes irrestricto en el nuevo sector energético, le será muy difícil convencer a los extranjeros de traer su dinero sólo bajo el amparo de la Constitución. Recuérdese además que las empresas mineras canadienses no quedaron contentas tras la reforma fiscal.

No será fácil pues, convencer a los estadounidenses de invertir en el sector energético. Dos aspectos juegan en contra de Peña además de la carencia de legislación secundaria: el deficiente sistema judicial, que suele ser prioridad para cualquier inversionista que quiere llevar millones de dólares a un país; y la propia euforia que hay en Estados Unidos para extraer gas shale ahí, pues hay quien afirma que hay 100 años de reservas garantizadas de gas natural allá. Suficiente para que entretengan buen rato su dinero de aquel lado de la frontera.

Twitter: @SOYCarlosMota