Opinión

Peña Nieto y el PRI

   
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 [Enrique Peña Nieto dijo que, al gobernar, se tienen que adoptar medidas que a veces no son populares. / Cuartoscuro / Archivo] 

Parecía un evento de hace cinco años. El carisma de un candidato le daba vida a un partido que estaba en franca picada. Después de las derrotas de Francisco Labastida y Roberto Madrazo, pocos auguraban el regreso al poder del PRI hasta que irrumpió en la escena política un joven político mexiquense que movía multitudes y devolvía la esperanza a un pueblo asediado por la delincuencia, por la pobreza y la exclusión.

Enrique Peña Nieto regresó a su casa y como hace cinco años partió plaza e imbuyó de ánimos renovadores al partido político de sus amores; sin embargo, a diferencia de 2011, ahora no trae altos niveles de popularidad, por el contrario, arrastra el descredito y el rechazo de la mayoría de los mexicanos.

Eso no importaba ayer en la sede del PRI, cientos de miles de militantes aclamaron a Peña y lanzaban porras y consignas que auguran la victoria en la elección presidencial del 2018; sin embargo a diferencia de hace cinco años, ahora no se vislumbra un personaje con los tamaños que tenía Peña para frenar el avance del PAN ni de López Obrador.

Y aunque seguramente en el auditorio Plutarco Elías Calles se encontraba presente el hombre o mujer que va a abanderar a ese partido en los comicios presidenciales, ahora no hay quien pueda garantizar el triunfo electoral.

Allí estaban Miguel Ángel Osorio, Eruviel Ávila, José Antonio Meade, José Calzada (no estuvo), José Narro, Claudia Ruiz Massieu, Ivonne Ortega, Ana Lilia Herrera... hasta Manlio Fabio Beltrones, empero ninguno de ellos tiene el halo de victoria que traía Enrique Peña cuando era gobernador y después candidato, aquel al que las damas en campaña le gritaban: “Enrique bombón te quiero en mi colchón” o “Aquí está tu guajolota”, en franca alusión a La Gaviota.

Sólo dos oradores, Enrique Ochoa y el propio Presidente. El líder del PRI pronunció un discurso que preparó con meticulosidad. De hecho estuvimos presentes un día antes durante el ensayo, en el cual se ajustaron las tonalidades, los énfasis y la claridad en la pronunciación. El resultado fue bueno aunque el contenido estuvo limitado y careció de autocrítica.

Ochoa Reza reconoció la trayectoria y militancia de Peña de quien dijo estan orgullosos todos los priistas, y a quien no le escatimó elogios por su gobierno reformador que si bien le ha granjeado rechazos, también es cierto que direccionó al país hacia mejores niveles de desarrollo para la población, expuso.

Donald Trump estuvo presente en la sede del PRI, si bien no en materia, sí en espíritu, al evocarlo, varias veces (no mencionó el nombre de Trump) Enrique Ochoa en su discurso. De hecho propuso cuatro acciones que emprenderá el PRI para enfrentar la amenaza que representa el próximo presidente de EU:

Una estrategia de unidad nacional; reuniones a nivel nacional para apoyar las medidas que protejan los derechos humanos de los connacionales que viven en Estados Unidos; establecer relaciones con organizaciones de mexicanos para proteger a los migrantes mexicanos y también conminar a activar la diplomacia parlamentaria, donde los diputados y senadores de México se vinculen con congresistas de ambos partidos para profundizar la agenda entre ambas naciones.

Peña Nieto cerró el evento con una intervención que detalló las principales acciones de su gobierno reformador al tiempo de sentenciar que su partido gobernará al país por otros seis años.

Al tomar protesta de los nuevos consejeros políticos del PRI precisó, el primer priista del país, que el futuro del país es lo que estará en juego en la elección del 2018 y conminó a sus correligionarios a prepararse para ganar el Estado de México en 2017 y la Presidencia de la República en 2018.

En medio de aplausos y vítores, Peña pidió no dejarse llevar por posturas derrotistas y a apoyar el proyecto de nación que encabeza. La consigna que lanzó Enrique Peña Nieto no dejó dudas, sentenció, citando a Reyes Heroles, que primero será el programa y después el nombre. Dejemos para otros partidos la agenda anticipada, señaló.

Así que mientras los priistas esperan el nombre del agraciado, sus adversarios políticos toman una significativa delantera que seguramente será difícil de revertir.



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