Opinión

Peña Nieto, 
¿fuerte o débil?

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Enrique Peña Nieto. (ilustración)

En dos semanas será el tercer Informe presidencial y la baja aprobación en las encuestas con que Enrique Peña Nieto llega a esta cita nos haría pensar que se trata de un presidente débil, pero los hechos dicen todo lo contrario.

La baja popularidad no le ha impedido hacer prácticamente todo lo que ha querido.

Poner a Manlio Fabio Beltrones en la presidencia del PRI es una demostración de fortaleza, porque Manlio no pertenece al equipo compacto del paisanaje, en el cual se refugiaría un mandatario débil o inseguro.

Beltrones es un político de peso completo, y los presidentes débiles prefieren tener en el PRI a personajes dúctiles y de perfil mediano. Un yes man, pues.

Peña Nieto se abstuvo de repetir a un paisano en la presidencia del PRI e incorporó a un político ajeno a los grupos que lo han acompañado en su carrera.

Carolina Monroy, la próxima secretaria general, es mexiquense. Así han hecho los presidentes fuertes, desde Calles: articular en el PRI intereses y corrientes con ambición de poder.

Con todo y su baja popularidad, Peña Nieto tendrá mayoría en la nueva Cámara de Diputados porque la coalición gobernante ganó las elecciones intermedias, lo que no pudieron hacer los tres presidentes anterior a él.

Perdió Nuevo León, es cierto. Pero, ¿en realidad perdió el presidente? Desde luego que no. Ahí ganó él.

El triunfo de un independiente, El Bronco, acredita la reforma política de Peña Nieto que abrió la puerta a los sin partido para que fueran candidatos a cualquier puesto de elección popular.

A pesar de la baja popularidad sacó adelante las reformas energética y educativa, a través de un inédito acuerdo político con partidos antagónicos al suyo.

Le quitó al poderoso sindicato de maestros, el SNTE, el cogobierno en la Secretaría de Educación Pública. A la intocable lideresa Elba Esther Gordillo la encerró en la cárcel, sin temer a una revuelta de maestros en su contra.

A la beligerante CNTE le quitó el IEEPO en Oaxaca, que era la caja grande de miles de millones de pesos, para financiar movimientos violentos en varios estados del país.

Terminó con la holganza de aviadores que se amparaban en la “lucha política” de la Coordinadora para vivir en bloqueos y plantones.

Y por si algo faltaba en este presidente de muy baja aceptación en comparación con sus antecesores, es el nombramiento como embajador en Estados Unidos a un personaje que no es diplomático ni político, sino un amigo suyo que al parecer tiene buenas credenciales en la academia.

Doble contra sencillo a que a Basáñez lo va a aprobar el Senado con una amplia mayoría de votos como embajador de México en Estados Unidos.

¿Ese es un presidente débil? Por supuesto que no.

Quizás el único riesgo es que ese esquema, de gobernar sin popularidad, puede conducir a la entrega del poder. Veremos cómo enfrenta la segunda parte de su mandato para evitarlo.

Twitter: @PabloHiriart

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