Opinión

Peña, espiado y con informe cojo

03 septiembre 2013 5:10

 
 
Qué grave la acusación de un presunto espionaje de parte del gobierno de Barack Obama al presidente Enrique Peña Nieto, por el que aparentemente allá se conocieron los nombres que Peña barajaba en 2012 para nominar a quienes integrarían su gabinete.
 
 
La Cancillería respondió con firmeza —calificando de inaceptable el espionaje hacia cualquier mexicano—, pero quedó corta frente a la respuesta que tuvo Brasil ante el mismo hecho: Dilma Rouseff le dio de plazo hasta el viernes a Estados Unidos para proveer una respuesta escrita sobre el episodio.
 
 
Ayer no fue un día sencillo para el presidente, ni para su gabinete económico. Además del episodio de espionaje, el Primer Informe de Gobierno fue —como es natural en uno que sólo reporta la actividad de los primeros nueve meses de gobierno— un reporte de procedimientos a medias, cojos; no de resultados. Peña no pudo hacer referencia plena al desempeño económico que prometió, porque los números no le favorecen: la creación de empleos se le desplomó, lo mismo que el crecimiento del PIB —que muchos ya ven en apenas un par de décimas arriba del 1 por ciento para 2013.
 
 
Si uno tuviera que elegir algunos elementos destacados del informe en materia económica, no pasarían de dos o tres: la creación del Instituto Nacional del Emprendedor; la eliminación de 179 trámites burocráticos a través de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria; la puesta en marcha de proyectos que venían de antes, pero que ahora se concluyeron, como la adición de 2 mil 346 megawatts de capacidad al Sistema Eléctrico Nacional.
 
 
El presidente enfrenta a un monstruo desconocido que tiene que vender a la opinión pública. Esta vez no hay una recesión global ni una caída de más de 30 por ciento en el comercio mundial (como ocurrió en 2009), ni culpables financieros con apellido extranjero, como Lehman Brothers o AIG. No. Peña tuvo que circunscribirse a seguir prometiendo lo que ocurrirá bajo su mandato (“las inversiones públicas y privadas de los próximos seis años, se estima, alcanzarán 1.28 millones de pesos”, dijo, por ejemplo, en materia de infraestructura.)
 
 
Es cierto: todavía no muere la fe.  Qué bueno.  Pero cada día parece jugar en su contra, al menos en materia económica.
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota