Opinión

Peña, cero medallas

 
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Enrique Peña Nieto

Las Olimpiadas van y vienen. El escuálido medallero mexicano da tristeza, pero en unos días pasará al olvido. Los olimpistas nacionales la tendrán fácil en 2020 para superar el registro actual. Pero los sexenios son el largo periodo para que los gobernantes traten de hacer lo mejor por millones, ese privilegio que demandaron para sí por medio del voto.

Al paso que va, la administración cerrará sin medallas. Hay cuatro grandes pruebas en que, hasta el momento, no han dado el ancho: honestidad en la función gubernamental, fortalecimiento del Estado de derecho, seguridad pública y bienestar económico.

En días recientes lo que ha estado (de nuevo) bajo los reflectores son las percepciones de corrupción. El presidente Peña no puede obviar su responsabilidad en que, si es honesto, muchos no le creen. Igual hace cosas buenas, pero parecen malas. Otra vez operaciones peculiares en torno a una carísima propiedad han puesto en duda su probidad.

Ahora no puede anticiparse siquiera una disculpa (que, por otra parte, a muchos sonaría como burla). El presidente debió recordar a un político que categórico afirmó: “El presidente de México no tiene amigos… está dedicado a una tarea que es servir… Yo le voy a decir algo bien claro: mi compromiso como presidente de la República… Es pensar en México y es hacer lo que (a) México le convenga para su presente y futuro”.

Era junio 2014 y el propio Peña Nieto quien hablaba (en entrevista con El País). Era el Peña reformador, anterior a Ayotzinapa, la 'casa blanca' y la CNTE. En cambio hoy, de nuevo denunciado por tener al menos un conflicto de interés en cuestiones de bienes raíces (el pago de un astronómico predial), la excusa fue que pidió el favor a un amigo y vecino. El hombre que, contundente, afirmaba que el presidente no tenía amigos, admitió que apeló a uno, en lugar de usar su tarjeta de crédito y pagar por internet. Fijo en la noción de que la corrupción en México es algo cultural, Peña debió recordar que, para muchos, 'favor con favor se paga'. En este caso no sólo está lejos del podio de premiados, sino sufriendo un duro abucheo del auditorio.

Por otra parte, la CNTE ha consolidado la certeza de que la ley (ese concepto tan enaltecido por los pueblos que de hecho carecen de ella) es sujeto de chantaje y negociación. El daño material para el sector privado y reputacional para el gobierno ha sido brutal. En paralelo, los índices de criminalidad han repuntado. Igual, los avances de los primeros dos años del sexenio han sido revertidos.

Finalmente, el magro crecimiento económico es sobre todo resultado de factores externos, desde el arranado sector industrial estadounidense hasta el desplome del precio del petróleo. A estas alturas del sexenio se esperaba que la economía estuviera creciendo cerca de 5.0 por ciento anual, pero cerrará 2016 a menos de la mitad de esa cifra.

Ojalá en el último tercio sexenal se logre lo que parece imposible: alguna medalla, así sea de bronce. Lo que para muchos abunda hoy es el cobre que sacan los políticos y el oro que se echan a la bolsa.

Twitter: @econokafka

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