Opinión

Pemex, pitos y flautas
para un 'réquiem'

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pemex (Reuters)

Ahora que por varios lados se escuchan fanfarrias ante la proximidad de las licitaciones petroleras incluidas en la Ronda Uno, como si tal cosa por sí misma garantizara bienestar para el mexicano de la calle, no está de más recuperar una nota publicada ayer mismo por EL FINANCIERO.

El contraste no puede ser más claro. Mientras unos creen que México está por vivir una nueva bonanza petrolera (¿dónde hemos escuchado eso?), que la llegada de las compañías petroleras extranjeras llenará al país de dinero y empleos, ojalá alguien tomara nota de que, en sentido contrario, Pemex de nueva cuenta dio esta semana una mala nota.

“La producción semestral de Pemex alcanzó su peor nivel desde que se tiene registro en 1990 al reportar en promedio 2.265 millones de barriles diarios de petróleo al cierre de la primera mitad de 2015, de acuerdo con el reporte semanal de Pemex Exploración y Producción (PEP). En términos anuales en el periodo de referencia, la producción registró una caída de 8.7 por ciento”, dice la nota de Sergio Meana publicada ayer.
“Sólo tomando en cuenta la producción promedio de junio, Pemex habría tenido su peor dato en 15 años”, agrega el reporte de Meana.

Para más RIP, ayer también se informó que Pemex no estará en la Ronda Uno, que corresponde a 14 bloques en aguas someras, un terreno donde la petrolera mexicana es, ya se sabe, experta.

“Pemex se fortalece y moderniza”, prometió el presidente Enrique Peña Nieto en agosto de 2013 al presentar la iniciativa de reforma energética. Sin embargo, el panorama dos años después no luce positivo para la histórica empresa.

Las recientes semanas han estado marcadas por reportes sobre escasez de gasolinas en distintas e importantes regiones del país; por deudas de la paraestatal (porque “empresa productiva”, como se le rebautizó con la reforma energética, aún no es) a compañías que le rentan plataformas; por el robo de combustibles que es peor que nunca… si esto ha pasado en apenas dos años, qué le depara el futuro a Pemex.

Petróleos Mexicanos parece atravesar una muy mala racha. EL FINANCIERO reportaba en marzo que “de cada 100 barriles extraídos del subsuelo mexicano ya sólo 67 son repuestos por Pemex. La tasa de restitución de reservas se desplomó 36.9 puntos porcentuales al pasar de una tasa de 104.3 por ciento en enero de 2013 a una de 67.4 por ciento al mismo mes de 2015”. Además, en abril se supo que dada la baja de precios internacionales la petrolera se ha visto obligada a renegociar multimillonarias deudas con quienes le rentan plataformas.

Lo mismo ocurrió con los floteles, que ahora ya serán para otros socios. Y, por supuesto, la fatalidad también se ha hecho presente: se han registrado al menos dos importantes percances en plataformas, donde incluso en mayo hubo al menos dos muertos.

La Ronda Uno ha despertado expectativas. Cabría algo de cautela. Por supuesto que de salir bien las cosas, la llegada de nuevos productores dará al gobierno mexicano más recursos. Pero de ahí a pensar que los mejores trabajos serán para los mexicanos, o que la ganancia a largo plazo se quedará en el país (en forma de obras, o de progreso), suena a demasiado optimismo.

Y la apertura nunca debió significar la disminución de ese gigante, con sus virtudes y defectos, que ha sido por ocho décadas Pemex.

No vaya a ser que los pitos y las flautas de quienes festejan la Ronda Uno sirvan también para entonar un réquiem por lo que fue una gran empresa nacional.

Twitter: @salcamarena

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