Opinión

Pemex: orgullo nacional

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El reto, si bien es mayúsculo, no es imposible. Darle viabilidad a la empresa pública más relevante para el país, Pemex, e insertarla en la reforma energética como la piedra angular del desarrollo de esta industria y del impulso económico que requiere México para las próximas décadas.

A tres años de que concluya la actual administración, el presidente Enrique Peña Nieto decide, por fin, poner a un especialista que ahora en su semblanza ya se puede leer, como el responsable de haber evitado el resquebrajamiento del IMSS, por lo que se espera tenga los tamaños para reestructurar a Petróleos Mexicanos, al tiempo de acelerar su transformación, a fin de aprovechar las oportunidades que ofrece la reforma energética y de renovar sus procesos de producción para alcanzar una mayor rentabilidad.

Reestructurar sus pasivos y, en general, mejorar todos sus procedimientos que la conviertan en una entidad competitiva, financieramente sana, son sólo algunos de los temas donde se requiere atención prioritaria.

Todo ello, en un contexto internacional adverso. La caída de los precio del petróleo es únicamente la punta del iceberg de los problemas que enfrenta la generación de energía a través de recursos no renovables.

José Antonio González Anaya está en la responsabilidad más escabrosa de su carrera profesional y ante un desafío en el que tiene múltiples factores en su contra. El mismo tiempo que le falta para concluir al sexenio, juega en su contra, así como las resistencias que existen al interior de la empresa, además de los altísimos intereses que están en juego, generado incluso por los propios proveedores de Pemex y, por supuesto, los grandes magnates que se han enriquecido por los generosos contratos asignados en el pasado y qué decir del propio sindicato.

Si hay alguien capaz de llevar a buen término esta misión es precisamente él y su equipo que lo ha acompañado a lo largo de su fructífera carrera en el servicio público, además, claro está, de lo más valioso que tiene la empresa, que son la mayoría de sus trabajadores.

En la misma Cámara de Diputados se escuchan voces sobre la acertada decisión del nombramiento presidencial, por lo que brindaron su voto de confianza a Pepe Toño, como lo conocen sus amistades.
Los diputados César Camacho, Jorge Carlos Ramírez Marín, Jesús Sesma, Alfredo Valles y David López, coincidieron por separado, que el nombramiento de González Anaya es una garantía para que Pemex continúe en el camino de la transformación y sea la empresa prototipo pública que siga brindando desarrollo y bienestar para todos los mexicanos.

Se debe demostrar, aseguraron, que la reforma energética va llevar al país a tener un crecimiento sostenido de su PIB por arriba del 5% y en este contexto Pemex juega un papel fundamental.

Los legisladores coincidieron en señalar que Petróleos Mexicanos debe seguir siendo un orgullo nacional, tanto por su aportación al desarrollo, como por su compromiso con el medio ambiente y un ejemplo en el manejo de los recursos públicos.

Motín. En el pleno, el enfrentamiento entre internos por el control del Penal de Topo Chico, en Nuevo León, donde se suscitaron 52 muertes, atrajo los reflectores. Los hechos fueron calificados de lamentables por los dirigentes de los grupos parlamentarios, quienes además de hacer llegar a los deudos su solidaridad y exigir una puntual investigación, coincidieron en señalar que la situación habla de la crisis en la que se encuentra hoy el sistema penitenciario del país, así como de la desatención del gobierno estatal, y la falta de acuerdos legislativos para dar solución a este problema. Por lo pronto, el asunto ya apresuró que en los próximos días se discuta lo que en términos legislativos se conoce como la “Miscelánea Penal”.

Se abordaron también la reciente muerte de la reportera, Anabel Flores, de El Sol de Orizaba, y la falta de transparencia en la aplicación de recursos en los diferentes grupos parlamentarios.