Opinión

PEMEX… en un país de chocolate

Érase que se era un país que tenía una empresa emblemática. Se llamaba PEMEX, por Petróleos Mexicanos. Surgida de un gesto nacionalista sin parangón, esa compañía sobrevivió siete décadas a saqueos de propios y extraños. Produjo riqueza, mucha. Y cuando estaba en problemas pero muy lejos de ser chatarra, el nuevo gobierno decidió que el futuro pasaba por, en los hechos, ponerle a ese histórico consorcio un nuevo jefe.

Porque en ese país se decidió de pronto que PEMEX no era lo más importante. Que lo verdaderamente fundamental era un ente llamado Comisión Nacional de Hidrocarburos, que qué Pemex ni qué mi general. Que valen más un grupo de reguladores que uno de productores. Así, el último día de abril de ese año, 2014 para más señas, y sin que nadie pensara en otra cosa que en irse de puente, los senadores de esa república procedieron a nombrar al nuevo gran señor de la industria de hidrocarburos de esa nación, su nombre: Juan Carlos Zepeda.

Y de pronto sucedió que incluso habitantes de ese país que pensaban que ‘bueno, la competencia no es mala’, tuvieron que preguntarse: ‘ah Chihuahua, cómo que los importantes en el petróleo ya no son los señores Pedro Joaquín y Emilio Lozoya’, de la Secretaría de Energía y de PEMEX, respectivamente. Pues no. Hoy el rey chiquito (porque hay un rey grandote, no se vayan a confundir) del petróleo y el gas mexicanos es el señor Zepeda. No por nada, al comparecer el 29 de abril ante el Senado como candidato a presidir por siete años a la CNH reconoció que, humildemente, aspiraba a conducir al órgano que con la nueva ley “se convierte en la piedra angular de la industria”.

Durante esa comparecencia, Zepeda nunca habló de que quiere un PEMEX fuerte. Nada dijo al respecto. Ni como cortesía. En cambio sí se propone que haya nuevas compañías petroleras mexicanas. Sus declaraciones nada amigables con PEMEX no deberían sorprender a nadie, pues quien acuda al oráculo Google encontrará que el nuevo factótum de la energía no dudó en 2012 en declarar a The Wall Street Journal que no respondía si PEMEX causaba un derrame petrolero al explorar aguas profundas (se quejó de que para vigilar a la paraestatal, él contaba con un Nissan Sentra que le había prestado la Sener http://online.wsj.com/news/articles/SB10001424052970204136404577209494033278030).

En una de esas, Zepeda hizo su trabajo al alertar sobre ese riesgo ambiental, pero cabe preguntarse hoy, cuando este superasesor susurre al secretario Coldwell qué debe quedarse PEMEX de cuanto pidió de la ronda cero, ¿de qué lado va a estar el renovado jefe de la CNH, de los eventuales nuevos señores del petróleo mexicano o del añejo PEMEX, que es de todos?

Noticias de un país que se da el lujo de tener arrinconada a su principal empresa, una de las diez mayores productoras de crudo del mundo. Como la de El Universal del 1 de abril del 2015, cuando Coldwell dijo que en 2015 PEMEX será una firma más. O la de antier en Reforma, que a partir de una entrevista con Zepeda titula: Quitarán ventajas a Pemex. Noticias de un país de chocolate.