Opinión

Pemex depende de la humildad de sus ingenieros

 
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ME. Pemex depende de la humildad de sus ingenieros.

Nos citaron una mañana durante el verano de 2014. Esa sala se ubica en la Torre de Pemex, en avenida Marina Nacional. Una decena de periodistas fuimos invitados a conversar con un ingeniero, un alto directivo de Pemex. Pidió reservar su nombre.

Unos días antes una investigación conjunta de Bloomberg y EL FINANCIERO reveló que Pemex “confundió” agua con petróleo. Sólo durante junio de ese año, el tamaño de la confusión fue de 157 mil barriles diarios.

Todo, en esos días en los que el barril lo vendíamos a más de 90 dólares.

Esos barriles de agua que en Pemex contaron como petróleo, habrían tenido un valor de 424 millones de dólares en el mercado. Sólo en ese mes.

Uno de los ingenieros responsables estaba frente a mí, frente a nosotros. Pero en ese momento la coyuntura era otra.

Directivos de Una petrolera que opera en Texas me habían comentado de la explosiva producción de crudo en Texas. No sólo en los campos de Eagle Ford, la famosa zona de fracking, sino también en Wolf Camp, un yacimiento recién explorado con la capacidad de producir 2.4 millones de barriles diarios. La producción de México, entera.

Le pregunté al directivo de Pemex si los petroleros estadounidenses podrían influir pronto en los precios del crudo. Su respuesta me dejó en ridículo ante mis colegas, que en ese momento sentí merecido.

“No. Los precios del petróleo se mueven por factores internacionales”, me dijo. “No pueden moverse por circunstancias regionales”. A más de año y medio de distancia la evidencia mostró lo contrario.

Él puede equivocarse, como cualquiera. ¿Pero hay ingenieros en Pemex que se perciban infalibles? ¿Qué tanto impactan a la compañía?

Conversé con otro directivo de Pemex la semana pasada a quien conozco desde hace 15 años. No es ingeniero.

A partir de la salida de Emilio Lozoya de la dirección general y el relevo de José Antonio González Anaya, una serie de movimientos lo puso este mes ante la opción de ascender en la empresa a un nivel en el que tomaría decisiones de alto impacto.

Toma el cargo, le sugerí. Es mejor que lo tome alguien con tu preparación y ética.

¿No viste cómo le fue a Emilio? Me reviró. Hay buenos, por supuesto, pero muchos ingenieros de Pemex, y no hablo de sindicalizados, sino de trabajadores de confianza, no consideran como órdenes aquellas que vienen de alguien que no acumula más de 20 años en la petrolera, y menos si no comparte su formación. No te hacen caso.

Tú puedes dar instrucciones y ellos simplemente optan por ignorarlas.

Más bien me estoy preparando por si debo salir, me reveló.

Dato. Desde hace tres años redujimos dramáticamente la perforación de pozos petroleros en México. Ya es tendencia.

En 2015 Pemex perforó apenas 278 pozos, poco menos que en 2000, cuando la actividad petrolera que dejó el presidente Ernesto Zedillo fue considerada crítica. En esos años de muy baja perforación salvó la producción nacional petrolera la existencia de Cantarell, el mayor yacimiento petrolero que tuvo México. Pero ese Cantarell, de esa dimensión, ya no existe.

¿Quién tomó la decisión de reducir la perforación? ¿Esa persona podría rectificar y convencer al gobierno que recorte lo que sea, pero no la inversión en perforación? Las reservas totales de hidrocarburos cayeron 11 por ciento el año pasado.

Hay muchos ingenieros inteligentes y sensatos en Pemex, ojalá sea su opinión abierta a la de terceros bien intencionados la que prevalezca esta vez, porque el gobierno recortará 100 mil millones de pesos del gasto de la empresa y más vale hacerlo, por ejemplo, como cirujano.

Twitter: @ruiztorre

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