Opinión

Pemex cumple obligaciones con proveedores

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Tajante y directo, José Antonio González Anaya aclaró: Pemex tiene problemas de liquidez, pero no de solvencia y cumplirá con todas sus obligaciones, particularmente con los proveedores y en especial con las pequeñas y medianas empresas. Se trata de reactivar cadenas de valor, ya que es un tema social y no meramente económico, sentenció.

De forma paralela que se está resolviendo su problema de liquidez, Petróleos Mexicanos demuestra que se hace responsable de sus obligaciones y con acciones concretas, además seguirá siendo motor del desarrollo de la economía nacional.

La comparecencia del director general de Petróleos Mexicanos ante la Comisión de Energía fue el marco idóneo para aquietar las aguas turbulentas que, como agoreros de mal fario, agitan aquellos que presagian la extinción de la ahora llamada empresa productiva del Estado con la implementación de la Reforma Energética.

La información sobre el ajuste de 100 mil millones de pesos y los posicionamientos de los grupos parlamentarios llevaron una buena parte de la reunión de trabajo en la que se observó, más allá de la pirotecnia política que representa un encuentro donde los reflectores son una tentación ineludible para llevar agua a su molino, una postura seria y responsable sobre dotarle liquidez en el corto plazo a Pemex, al tiempo de insertarla plenamente, como piedra angular, de la reforma estructural.

El recorte se hizo con algunas premisas como el preservar la seguridad del personal y la integridad de las instalaciones, hacer frente a los compromisos laborales y financieros de la empresa, y en todo momento buscar medidas que alivien el problema de liquidez que se enfrenta, sin disminuir la capacidad de solvencia que se tiene hacia adelante.

González Anaya recordó que Petróleos Mexicanos tiene la obligación de cumplir con la meta anual de balance financiero que marcó el Congreso de la Unión, de 149 mil millones de pesos, lo que incluye ingresos propios por 398 mil millones de pesos y un techo de gasto programable de 478 mil millones que incluyen un costo financiero de 69 mil millones.

La reforma energética va a permitir nuevas figuras y mayor flexibilidad para enfrentar estos y otros retos que vengan hacia adelante. Pemex enfrenta un mercado petrolero adverso, en el cual los precios del crudo –en un corto periodo de menos de dos años– se han caído de casi cien dólares por barril a cerca de 25 dólares por tonel.

En varias reuniones que ha tenido González Anaya no sólo con los legisladores, sino también con las cúpulas empresariales del país, ha reconocido que uno de los problemas más urgentes es el del pago a los proveedores. Recordó que, al cierre del año pasado, Pemex tenía un adeudo por 147 mil millones de pesos y precisó que de éstos, se han realizado pagos, de febrero a la fecha, por un importe superior a 20 mil millones de pesos, conforme a las políticas establecidas para el pago a proveedores.

Continuando con este esfuerzo, Pemex ha trabajado junto con la banca de desarrollo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para la contratación de líneas de crédito en primera instancia, particularmente con Nacional Financiera, Banobras y Bancomext.

Estos recursos le permitirán cubrir los adeudos del año pasado que tiene con poco más de 1,300 proveedores, lo que representa más de 85 por ciento del universo total de empresas y contratistas a los que se les debe.

En particular, dichas acciones van enfocadas a cubrir las facturas registradas ante Pemex por hasta 85 millones de pesos, lo que corresponde al pasivo que se tiene contraído con las pequeñas y medianas empresas que son las que se encuentran en situación más vulnerable.

La carga fiscal es otro aspecto que requiere la atención inmediata no sólo del poder Ejecutivo, sino del propio Legislativo para cambiar su carga fiscal, pues una de las funciones de Pemex es aportar recursos al erario, pero se deben revisar sus obligaciones fiscales, por lo que el director de Pemex se pronunció por buscar la manera más eficiente y equitativa de hacerlo, y ello implica que “trabajaremos con quien tengamos que trabajar, incluida la Cámara de Diputados y la Secretaría de Hacienda. La empresa seguirá laborando con las restricciones que tiene, pero entablará un diálogo con la SHCP para definir la mejor carga fiscal para Pemex”.