Opinión

'Pejeconomía necia'

 
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AMLO

Andrés Manuel López Obrador parece imparable. Tenaz en su campaña (perdón, giras), ha forjado a su (literal) partido como una fuerza competitiva en pocos años. La derrota en Estado de México fue estrecha a pesar de un gobierno peñista que arrojó sin pudor toda la carne al asador para frenar a AMLO, oficialmente representado en la boleta por otra persona.

La pregunta en muchos no es si el tabasqueño puede ganar, sino con quiénes y cómo gobernará. Todavía puede hundirlo su soberbia y el hecho que suma en sus filas a cuanto corrupto le ofrece lealtad, pero en 15 meses puede estar despachando en Palacio Nacional.

Los optimistas apuntan a su gobierno en la Ciudad de México en 2000-05. Señalan al pragmático que se alió con empresarios y una administración que realizó obras pioneras en el país como el Metrobús. Sus apoyos a adultos mayores sin pensión llevaron a la imitación federal.

Pero López Obrador tiene una profunda ignorancia económica que combina con la necedad. No hay margen de maniobra para esperar que ese cacareado pragmatismo se sobreponga a ideas enraizadas que desbarrancarían las finanzas públicas, aparte de ser profundamente ineficientes.

Nadie puede acusar a AMLO de tener una agenda oculta. Reitera continuamente sus propuestas, igual en discursos que escritos.

No son ganchos para atraer votos, o no sólo eso, sino producto de ese analfabetismo combinado con un nacionalismo típico de la época echeverrista.

Un ejemplo notable son las dos refinerías nuevas que busca construir (de las cinco que proponía en 2012). Nada de estudios técnicos. Una en Atasta, Campeche, la otra en Dos Bocas, Tabasco.

Esto mientras el planeta tiene exceso de capacidad de refinación y Elon Musk abre un futuro eléctrico. Una refinería cuesta unos 10 mil millones de dólares. Esta es la realidad hoy y lo será en 2018, pero la pejeconomía es más terca.

Lo mismo puede decirse sobre la propuesta de pavimentar carreteras a mano. Más que las refinerías, muestra el divorcio de la pejeconomía con cualquier noción de manejo eficiente de recursos o mínima atención a la productividad. Pero AMLO ya ha descrito en detalle cómo avanzarán esas revolvedoras de concreto con trabajadores (sin ninguna otra maquinaria) atrás. Caminos transformados a costa de subsidios astronómicos.

Lo mismo puede decirse de los programas para subsidiar a jóvenes en estudio o trabajo, sin mencionar lo que costará construir universidades para darles cabida a todos los que aspiren a una carrera.

El desastre de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México a escala nacional. Otra promesa firme, por no llamarla obsesión, es echar para atrás el aeropuerto que hoy se construye y en su lugar poner dos pistas en la base aérea de Santa Lucía.

La pejeconomía necia está lista para echarse a andar. No hay que tener esperanza en posibles pragmatismos; son temores fundados en propuestas económicamente analfabetas y no sujetas a negociación alguna. 

Twitter: @econokafka

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