Tiempo de lo inesperado
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Tiempo de lo inesperado

03/07/2018
Actualización 03/07/2018 - 9:04

Para cada persona que ayudó en esta campaña, para nuestras familias y amistades.

Es el domingo 1 de julio, son las 4:53 de la tarde. En la Fábrica de Chocolate, la nave industrial que funge como nuestra casa de campaña, hay buen humor. Hay muchísimas esperanzas, también es cierto que hay nerviosismo. No hemos parado en nueve meses, así que se siente como si se definiera buena parte de nuestro rumbo, de nuestro trabajo y sueños.

Todos vemos las redes sociales y celebramos. Cada vez que se le da refrescar a la página aparecen nuevos apapachos virtuales, nuevas sonrisas o pulgares mostrando que fueron a votar. También nos envían mensajes a nuestros celulares diciéndonos que a decenas de kilómetros de donde nos encontramos votaron por esta opción. ¿Cómo no sentirse agradecido?

Empiezan a llegar los periodistas, todavía son pocos, dependiendo del resultado tendremos que poner más mesas en la sala que se les destinó o caso contrario, nos despediremos de ellos anticipadamente con resignación.

Ya son las 7:17 de la noche. Han salido a declararse ganadores los distintos candidatos a la gubernatura. Cosa extraña, ni siquiera se han terminado de contar los votos. También nos han mandado encuestas de salida, algunas nos ponen en segundo lugar, otras en tercero. ¿Serán ciertas? Yo creo que no se puede desestimar esta información, pero puede ser sólo una estrategia de los partidos. ¿Serán ciertas?

Decido no seguir dándole vueltas, me siento contento con el trabajo hecho, logramos una maravillosa campaña con tan sólo una quinta parte del tope de gastos asignado por el INE. Jamás hicimos guerra sucia, a pesar de recibir una vil y sucia campaña de desprestigio. Jamás pagamos por una firma, por un voto, por un representante de casilla. Sí, hicimos algo que se veía imposible, lograr cientos de miles de votos con la frente en alto.

Los minutos siguen pasando, la incertidumbre es grande. Las casillas no cierran y ya casi es la medianoche. Los primeros resultados del PREP nos indican que podríamos estar en primer o segundo lugar; sin embargo, contiene aún muy poca información. La prensa insiste, así que decidimos no cantar una victoria que aún no está segura. Siento una enorme pesadez, esta incertidumbre es una losa y cada persona en la Fábrica la lleva a cuestas.

Ya casi son las 3:00 de la mañana, y ahora el conteo nos coloca en tercer lugar. Este cambio duele, es un golpe al ánimo. Durante la madrugada la brecha sigue creciendo. Los pájaros de la ciudad empiezan a trinar, el amanecer se acerca, la brecha sube y baja.

México pierde contra Brasil. “Lo que nos faltaba”, dicen algunos entre risas nerviosas y rostros tristes. La diferencia con el segundo lugar se consolida. Decidimos salir a decir lo que creemos: los resultados no nos favorecen. A pesar de que ser la fuerza política más votada para el Senado (Morena es la segunda y Movimiento Ciudadano la tercera), nos ganan cuando se suman los votos de sus coaliciones.

Se hacen las 12:30 y nos reunimos en La Fábrica. Nos abrazamos. Habrá que ser autocríticos y ser generosos, me digo. Que la juventud nos alcance para aprender y no tener miedo, nos dicen. Que pa’ atrás ni para tomar vuelo, concluimos.

Estoy con las personas adecuadas. Todo el tiempo admiro su honestidad y dignidad. El horizonte pinta bien. Es la hora adecuada. Una nueva fuerza política ha nacido.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.