Que sea la ilusión
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Que sea la ilusión

27/03/2018
Actualización 27/03/2018 - 8:25

Estamos a unos días de entrar en el proceso electoral más grande en la historia de México. Sin embargo, no quisiera en este espacio sólo destacar la dimensión de la misma, sino la virulencia que promete. Durante el proceso de precampaña hemos sido testigos de una enorme cantidad de adjetivos negativos, manoteos, gritos, mentiras, traiciones, golpes bajos y demás artimañas que nos dan una idea de la tónica de la campaña que iniciará este viernes. Pareciera que la estrategia no es ganar, sino que el otro pierda.

Los cuchillos se están terminando de afilar y durante noventa días estaremos frente a un espectáculo de descalificaciones, lodo, propuestas sin sustento, noticias falsas y señalamientos. Precisamente por eso, creo que debemos compartir ideas que nos permitan transitar de forma más útil, comprometida, saludable y armoniosa las elecciones que vienen.

El fondo, no las formas, deben marcar nuestra decisión del voto. Vamos a escuchar cientos de ideas y promesas vacías, sin sustento, estudio o profundidad. Por eso, debemos insistir a los candidatos que nos expliquen el recorrido de sus propuestas, las herramientas y recursos que las harían posibles y si son competencia del puesto al que postulan. Debemos exigirles que sean mejores y que vean que están frente a un público inteligente.

Las redes sociales deben ser también herramienta y no un lastre. Lo he dicho en columnas anteriores, pero hoy más que nunca es necesario recordar que quien piensa distinto a ti no es tu enemigo ni tampoco es un vendido, es una persona valiosa que tiene una opinión distinta sobre el mundo. Por eso sugiero que durante el proceso de compartir tus candidaturas preferidas siempre se mantenga el espíritu de respetar a la otra persona, que en lugar de proferir verdades absolutas trates de compartir lo que ha sido en tu experiencia, en tus círculos, en tu vida. Si te encuentras con una noticia que te haga sentir una pasión triste, que te haga enojar o te decepcione, regálate un momento para pensar si su fuente es confiable, si él o la protagonista es capaz de hacer algo así, porque las noticias falsas estarán siempre ahí en esta contienda.

Divulguemos y apoyemos diagnósticos realizados por organizaciones especializadas en la materia, que tienen reconocimiento, prestigio y trayectoria. Hay buenos ejemplos e iniciativas, que van desde políticas sociales, de salud, educación o seguridad. Démosle seguimiento a luchas históricas que reconocemos como importantes, justas y urgentes, porque este momento electoral es cuando más podrán tener el ojo mediático y podrían lograr concretarse.

Que sirva este espacio como un llamado a la bondad, a la generosidad, a la calma y a la búsqueda de manantiales de debates. Que sirva también como un impulso para darle seguimiento a las propuestas e ideas de aquellas personas que apoyas y, ¿por qué no?, a las de quienes no te simpatizan.

Guardemos los espacios personales, familiares y de amistad con recelo. Ninguna elección, ninguna campaña, nada es más importante que el amor por nuestros seres queridos. Los gobiernos pasan, las familias no.

Alternemos la elección con momentos de paz, de reflexión y ocio. A veces una buena novela de Jorge Ibargüengoitia o unas canciones de Chava Flores podrían ayudar a reírnos de nuestra realidad y ponernos de buenas. En otras ocasiones, dar un paseo matutino por el parque y respirar profundamente alentaría a olvidar por un momento la coyuntura nacional. Y claro, disfrutar de los seres queridos con un juego de mesa o viendo un antiguo álbum familiar, siempre es una forma de acariciar un rato al corazón y desempolvar los pensamientos. Hacer una buena elección pasará por estar bien al momento de votar, para que sea la ilusión lo que imprimas en este proceso.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.