Menos lana a las campañas
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Menos lana a las campañas

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Menos lana a las campañas

09/10/2018
Actualización 09/10/2018 - 9:57

Pasados ya tres meses de la elección más grande que este país ha atestiguado, con las aguas y los ánimos un poco más templados, se vuelve importante reflexionar acerca del papel que jugó el dinero en esta elección, con el objetivo de ir pensando reformas al sistema electoral para lograr un financiamiento mucho más transparente y ciertamente mucho menor al que actualmente se le brinda a los institutos políticos.

Pareciera que tenemos un consenso sobre los recursos que inyectamos a nuestras elecciones: son demasiados, opacos y mal utilizados. Según la firma Integralia, la elección de 2018 nos costó cerca de 28 mil 22 millones y medio de pesos, la más cara en la historia de México. De estos recursos, los partidos políticos se embolsaron seis mil 702 millones, sin tomar en cuenta la lana privada que no fue reportada ante el Instituto Nacional Electoral (INE).

De la campaña presidencial, vale la pena remarcar que el candidato que más dinero erogó fue Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente, integrada por el PAN, MC y PRD, quien gastó durante los 90 días de campaña más de 357 millones de pesos. El siguiente candidato con más recursos erogados fue José Antonio Meade, con 302 millones reportados. Andrés Manuel López Obrador reportó 156 millones de pesos, y Jaime Rodríguez, El Bronco, reportó casi 30 millones. Por cierto, estos datos, así como el proceso de rendición de cuentas de todas las candidaturas del último proceso electoral, se pueden encontrar en la página fiscalizacion.ine.mx/

Estas cifras nos deben hacer reflexionar sobre posibles alternativas a las campañas actuales. Por eso, desde el trabajo que realizamos en nuestra campaña electoral, decidimos experimentar con una forma austera de hacer política. Algunos de los resultados ayudan a demostrar que sí podemos hacer mucho menos onerosa nuestra democracia.

Tuvimos 90 días de campaña y nuestro tope de gastos fue de 57 millones de pesos. La fórmula independiente que integramos Juanita Delgado y yo tuvo un gasto de cinco millones 577 mil 939 pesos; es decir, diez veces menos que nuestro tope de campaña. Para poner en contexto esta cifra, vale la pena recordar que Ricardo Anaya reportó cuatro contratos con la casa encuestadora Buendía y Laredo con un valor de 5.7 millones de pesos; más, incluso, que toda nuestra campaña al Senado.

Otra forma de comparar este gasto es ver qué hicieron las otras fuerzas políticas. Por ejemplo, la coalición Por México al Frente del PAN, MC y PRD gastó en la misma elección al Senado 47 millones 404 mil 775 pesos: casi nueve veces más que nosotros. Tomando en cuenta los votos obtenidos por cada una de las fuerzas políticas, cada voto por esa coalición costó 41 pesos, mientras que por nosotros sólo 7.3 pesos.

Llama la atención que el candidato por MC, Enrique Alfaro, ganador de la elección a gobernador, reportó 21 millones de pesos por una elección en la misma demarcación geográfica: tenía que recorrer las mismas distancias y convencer a la misma cantidad de personas que nosotros. Sin embargo, gastó la mitad que sus compañeros al Senado, y cuatro veces más que Juanita y yo.

También vale la pena hablar sobre el dinero privado en el proceso electoral. Soy de la idea que el dinero público debe reducirse de manera drástica, más no desaparecer, pues nos podríamos enfrentar a elecciones en donde sólo participen aquellas personas acaudaladas. Sin embargo, creo que podemos encontrar esquemas éticos y transparentes de financiamiento mixto, donde se evite la cooptación de las candidaturas por parte de unos pocos.

En nuestro caso 67 por ciento de los recursos provinieron de dinero público y 33 por ciento de dinero privado; es decir, en esta campaña recibimos donaciones para poder lograr nuestro objetivo electoral, pero no fueron mayores que los recursos públicos. También es importante mencionar que nadie podía volverse dueño de la campaña, pues las donaciones tuvieron un tope máximo de 157 mil pesos por persona. Finalmente, debemos destacar que cada uno de los pesos fueron totalmente transparentes y reportados ante la autoridad.

A lo largo de esta semana estaremos compartiendo más información acerca de esta campaña con la intención de discutir el papel que juega el dinero en los procesos electorales. Las personas que participamos en la campaña #VamosAReemplazarles estamos convencidas que la creatividad, la honestidad y la austeridad pueden cambiar la manera en que se compite en las elecciones en nuestro país. Que vengan las ideas para construir una alternativa, para que logremos que haya menos lana en las campañas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.