Opinión

PAUL KRUGMAN: Una placentera ausencia de escándalo

08 julio 2013 5:22

 
 
Paul Krugman
 
 
Cuando Barack Obama fue elegido en 2008, estaba seguro que volverían los años de Bill Clinton; que estaría sujeto a una interminable serie de acusaciones de 'escándalo', creando la sensación de una administración manchada pese a que todos los supuestos escándalos terminarían siendo triviales o inexistentes.
 
Recuerden que luego de todos esos años de titulares y 70 millones en fondos públicos, la investigación de Whitewater salió sin nada.
 
De hecho, empero, nada de eso sucedió durante el primer mandato del presidente Obama. ¿Pero su segundo mandato sería diferente? Durante cierto tiempo pareció como si la vieja maquinaria del escándalo finalmente estuviera cobrando vida, con Bengasi, la Superintendencia de Contribuciones (IRS, por sus siglas en inglés) y más. Casi se podía escuchar el suspiro de satisfacción de cierta parte de la prensa.
 
Pero ahora todo se ha evaporado. Bengasi nunca tuvo sentido; resulta que el IRS estaba apuntando a grupos liberales y a grupos conservadores para mayor escrutinio. Y tal como lo escribió recientemente el comentarista Jonathan Chait en la revista New York, el asunto de la Agencia de Seguridad Nacional (ASN) es una disputa de política, no es el tipo de escándalo que quiere el ala derecha.
 
Por supuesto, la ausencia de fuego detrás del humo no frenó la cacería de brujas de Clinton. Pero esta vez parece ser diferente.
Tal vez los medios de noticias de hecho han aprendido algo; tal vez los reporteros están efectivamente disciplinados, en esta ocasión, por la 'blogósfera'. De cualquier forma, la narrativa de una presidencia cargada de escándalos parece estar evaporándose mientras hablamos.
Así que me equivoqué. Me da gusto que haya sido así.