Opinión

PAUL KRUGMAN: Ignorando las matemáticas, el banco prefiere abrazar la moralidad

08 julio 2013 5:15

 
 
Paul Krugman
 
El Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) es el banco central de los banqueros centrales.
 
En consecuencia, tiende a exhibir los prejuicios de la tribu en forma especialmente concentrada. En particular, ha sido implacable en lo que respecta a armar un caso a favor de tasas de interés más altas, bajo la base de que… bueno, la lógica sigue cambiando.
 
Durante un tiempo estuvo advirtiendo sobre la inflación y el precio de los productos primarios. Cuando la inflación no se materializó y el precio de los productos primarios volvió a caer, simplemente cambió el argumento a uno contra las burbujas, más la bastante sorprendente explicación de que los banqueros centrales no deben mantener bajas las tasas de interés porque eso quitaría la presión fiscal a los gobiernos. ¿Exactamente quién eligió a estas personas para que gobernaran el mundo?
 
Pero en un informe publicado el 23 de junio, el BIS realmente se supera. Parte de lo que hace que el informe sea tan increíble es la forma en que vuelve a utilizar cada argumento desacreditado a favor de la austeridad, sin ningún indicio de reconocimiento de que estos puntos han sido bastante investigados y muy refutados. Al principio, por ejemplo, el banco declara que “los estudios han mostrado repetidamente que conforme la deuda gubernamental supera aproximadamente 80% del producto interno bruto (PIB), empieza a convertirse en un lastre para el crecimiento”.
 
Alguien no recibió el memo (o, más probablemente, el informe ya había sido enviado a impresión cuando brotó el caso de La Equivocación de Reinhart Rogoff).
 
Y esto apenas es una muestra. En otro ejemplo, el BIS se extiende en el informe sobre la supuesta dificultad de cambiar trabajadores del sector de viviendas a otros sectores, y en el papel de esta supuesta falta de flexibilidad como causa del alto desempleo sostenido. ¿Qué me dicen de todos esos estudios que muestran que el empleo cayó ampliamente en todos los sectores y regiones, en lugar de en ocupaciones y niveles de calificación, todo ello inconsistente con esta teoría? No importa.
 
Pero el verdadero motivo para estar horrorizado con este informe no yace en los detalles, sino en la incoherencia destructiva de toda la visión.
 
El BIS acepta en gran parte una visión de la crisis relacionada con estados financieros y sobreendeudamiento; efectivamente, vitupera mucho contra la deuda de los sectores público y privado. Y exige que todo mundo, del sector público y del sector privado, se desapalanque rápido, empezando inmediatamente.
 
¿Hola? ¿Alguien ve cuál es el problema? Si todo mundo recorta el gasto, ¿quién comprará lo que se vende? ¿Y una depresión global (porque eso, en efecto, es lo que están pidiendo) no socavará los intentos por ahorrar y de hecho elevará las proporciones de deuda/PIB?
 
De hecho, los propios datos del banco intentan decir esta historia; las autoridades lamentan el hecho de que las proporciones de deuda han crecido en la mayoría de los países en lugar de caer.
 
Pero no señalan que algunos de los incrementos más altos se han presentado en países que siguen una salvaje austeridad. Esto, por supuesto, no es un misterio: Grecia ha hecho recortes presupuestales que representan alrededor de 15% del PIB, el equivalente a 2.5 billones de dólares en Estados Unidos, pero ha estado registrando un PIB en caída rápida. Para algunos de nosotros esto constituye evidencia de la futilidad de la austeridad; para el BIS, es evidencia de que la gente tiene que recortar mucho más.
 
Ahora, se podría argumentar que necesitamos que los deudores públicos y privados recorten drásticamente el gasto, pero que podemos evitar una depresión global usando una política monetaria expansiva para estimular que gaste más cualquiera que haya quedado. Pero no: el BIS se opone ferozmente al dinero fácil, que, según dice, sólo fomenta la irresponsabilidad.
 
Entonces, el BIS está apelando a favor de recortes drásticos en el gasto público y recortes drásticos en el gasto privado, alentado por poner fin al dinero fácil. No estoy seguro de supuestamente cómo debe funcionar esto; tal vez la idea sea que todo mundo registre al mismo tiempo un superávit comercial grande.
 
Al final, empero, esto no tiene que ver con el análisis, sino con la actitud. El BIS básicamente está encarnando la noción de que debemos pagar por nuestros pecados pasados, sin importar la aritmética.
Y lo peor es que estos puntos de vista conllevarán cierto peso, porque por algún motivo el BIS aún conserva una credibilidad sustancial.