Tiempos de eucaristía
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Tiempos de eucaristía

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Tiempos de eucaristía

05/04/2018
Actualización 05/04/2018 - 14:16

Piero Manzoni (Soncino, Italia, 13 de julio de 1933) fue uno de los artistas que más cuestionó y que más aportó a la discusión de lo que significa hacer arte. Ahondando en las ideas de Duchamp, Manzoni consideraba que el cuerpo del artista era el productor de arte, y que su aliento, su excremento y su huella digital eran por sí solos una obra. Estableció que si firmaba un cuerpo desnudo éste se convertía automáticamente en una pieza de arte viviente, y un globo que inflaba se convertía en una escultura. Pero Manzoni llevó aún más lejos su cuestionamiento. ¿Cuándo desaparece deja de ser arte el arte?

En 1960, Manzoni realizó un performance llamado 'Consumo del arte dinámico del público consumiendo arte', donde imprimió su huella digital sobre unos huevos duros que fueron ofrecidos al público como comida. Así, gracias al sistema digestivo, el público entraba en comunión con el artista y se convertía implícitamente en obra de arte.

Eventualmente, Manzoni desarrolló la idea de pesar y enlatar su propio excremento como pieza de arte, cuyo peso equiparó con el precio del oro. Las latas numeradas llevaban la firma de Manzoni, pero no sabemos exactamente qué hay adentro, si realmente hay excremento, poniendo al espectador en un estado de duda y de anticipación. En realidad, la obviedad de la provocación disimula una forma de espiritualidad donde el artista ofrece su propio cuerpo, su propio aliento como una forma de eucaristía.

La serie Achromes, unos cuadros monocromáticos que Manzoni realizó con caolín, una arcilla china que se usa en la fabricación de porcelana, buscaba reproducir el vacío como un acto purificador. Los Achromes (que significa 'sin color') muestran que existe una predeterminación en el arte antes de cualquier acabado, y revela el misterio que sostiene cualquier búsqueda estética: que el lienzo es una exegesis, una superficie que atestigua del hecho de estar vivos.

Manzoni ofrecía en sus performances una forma de espiritualidad que desafiaba las convenciones del mundo, y en particular el sistema que hoy en día llamamos con familiaridad 'el mercado del arte'. Manzoni no pretendía escandalizar a la audiencia, sino que buscaba ofrecer otras maneras de abordar el arte, de abrir nuestra conciencia y nuestra posibilidad de sentirlo y de vivirlo. Y si en algunas ocasiones el objeto en sí pasaba un poco desapercibido, la forma en que lo abordó, así como sus ideas y propuestas, cobraron más importancia al revelar su naturaleza interactiva, su facultad de comunión. Y no podía ser diferente con el propio artista. Piero Manzoni murió en sus estudio el 6 de febrero de 1963 a la edad de 30 años. Se dice que la causa fue una falla del hígado –irónicamente o literalmente– por excesos de ingestión.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.