Patricia Kurczyn Villalobos

El INAI y sus ausencias

Kurczyn habla de los puestos que deberán cubrirse en el instituto. que serán cubiertos por las propuestas del Senado de la República en los próximos días

La ausencia más importante en el INAI se da a partir del fallecimiento de nuestro compañero comisionado Carlos Bonnin Erales, quien ejerció el cargo tan solo por siete meses, por cierto, con gran camaradería, caballerosidad, diligencia y puntuales conocimientos. Su ausencia pronto será cubierta por la H. Cámara de Senadores. La persona que sea seleccionada, seguramente se desempeñará estupendamente pues los y las candidatas tienen méritos profesionales y conocimientos (aunque, a decir verdad, unos o unas más que otros u otras).

Los integrantes del Senado podrán advertir con las comparecencias cuál candidato o candidata tiene presentes las necesidades del INAI y el camino que debemos seguir institucionalmente frente a una administración gubernamental nueva, que hoy por hoy, parece haber rectificado su opinión sobre las funciones del INAI, lo cual es muy alentador.

Ciertamente, las solicitudes que se hacen a las instituciones, llamadas "Sujetos obligados", deberán ser respondidas de manera amplia en términos de ley. Si tales respuestas no satisfacen a los solicitantes, éstos podrán recurrirlas ante el INAI para que una vez sustanciado el asunto, se pueda exigir al sujeto obligado ser más puntual, buscar exhaustivamente, o atender mejor, también en términos de ley, la información requerida por el o los particulares. Igual podría ser que el Pleno del INAI validara sus respuestas o solo pida que las complemente, o puede sobreseer si en el camino se cumple con lo solicitado. De no cumplir el sujeto obligado, se le impondrían medidas de apremio y sanciones.

Otra ausencia importante, ya cubierta, fue la del director General de Protección de Derechos y Sanción, a la cual se suma la derivada de la reciente renuncia del Director General de Asuntos Jurídicos, que abre otro importante hueco, y la mañana de ayer se supo que habrá otra Dirección General vacante que no identifico porque no se ha formalizado aún. Y tal vez se den otras… Estas ausencias se resolverán en algunos días, con lo cual esperemos que haya renovaciones y se recojan otras opiniones, otros criterios, otras observaciones; es sabido que un cambio siempre requiere ajustes.

Otras ausencias se dan en el manejo de las políticas públicas. En el Pleno, las diferencias se argumentan y se debaten, se perfilan las resoluciones, sometidas a votación en sesión pública, a veces por unanimidad, otras por mayoría, con votos particulares en otros casos; sin dejar duda por su análisis, el procedimiento legal, que dan clara validez a las resoluciones, que dicho sea de paso son inatacables.

En cuanto a las políticas públicas resulta un poco más complicado, pues un cuerpo colegiado como el nuestro, con 7 titulares, representa 7 ideas, 7 propuestas y tal vez 7 intereses distintos (profesionales y desde luego ninguno malévolo), que no siempre son unánimes. Esta ausencia de conformidad no significa distancia entre los comisionados, pues conversamos, intentamos convencernos unos a otros sobre las conveniencias o inconveniencias de las medidas que se proponen, o de los puntos negativos que algunos ven, pero no hay forzamientos ni linchamientos y lo que debe privilegiarse es respeto.

No obstante, las fuertes divergencias en nuestras decisiones administrativas y en la construcción de las políticas públicas, el INAI no está fracturado, pero sí puede entenderse como si fueran dos por la diferencia de criterios en que parecen coincidir algunos comisionados frente a otros que hemos quedado en minoría y que seguramente la llegada del nuevo comisionado o comisionada permitirá ajustar la balanza. Así lo esperamos.

Por otra parte, tal vez debemos tener más presencia en las comisiones que coordinamos y en las que no formamos parte, pues yo debo confesar mi limitada experiencia en los temas tecnológicos, por lo que me atengo a la confianza en mis colegas que la conocen a profundidad y que llevan la batuta en las decisiones correspondientes, no porque decidan por sí mismos sino por apoyarme en sus explicaciones y buen juicio, con lo que de ninguna manera eludo mi responsabilidad.

En cuanto a las tareas que tengo asignadas, he intentado cumplir con toda mi capacidad, experiencia y conocimiento, y me siento satisfecha de su funcionamiento y muy orgullosa de quienes me apoyan en las tareas correspondientes relacionadas con sindicatos, universidades, personas físicas y morales; las de cumplimientos y responsabilidades en el área de sujetos obligados y las de protección de datos personales en el sector privado.

Por último, otras ausencias meramente administrativas, requieren nuestra atención y la de la comunidad INAI, y en eso estamos, por nuestro ineludible deber de proteger y garantizar los derechos humanos de acceso a la información y de protección de datos personales.

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