Opinión

Pasivos laborales
de Pemex y CFE:
Decisión responsable

Adrián Gallardo

Presidente de la Fundación Colosio

Quiénes en la Cámara de Diputados votaron en contra de un nuevo esquema para hacer frente a los pasivos laborales de Pemex y CFE afirman que la corrupción y los excesos generaron los pasivos laborales de Pemex y que con la reforma energética se va a crear un Pemexproa para pasar la factura a los contribuyentes. ¿Cuál es la realidad?

Con reforma energética o sin reforma, Pemex enfrenta un serio problema en su sistema de pensiones. Si bien cualquier irregularidad debe sancionarse, la razón principal de dicha presión financiera no es la corrupción, sino el drástico cambio en el perfil demográfico, lo que ha afectado a los sistemas de pensiones en el mundo.

Hace 50 años, cuando se modificó de fondo, por última vez, el sistema de pensiones de Pemex, la esperanza de vida en México era de 60 años. En consecuencia, la edad de retiro de 55 años de edad o bien el derecho a una pensión después de 25 años de servicio significaba que, en promedio, el sistema pagaba pensiones durante periodos de alrededor de cinco años. Al incrementarse la esperanza de vida de los mexicanos a 77 años, el sistema tiene que soportar el pago de pensión, por trabajador, por periodos de entre 20 y 30 años. Naturalmente, no hay sistema de pensiones que pueda enfrentar una carga financiera de esas proporciones, sin ajustarse a la nueva realidad.

Por esa razón, en el pasado se modificaron los sistemas de pensiones del IMSS y del ISSSTE. En la misma línea, la Cámara de Diputados modificó la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria para que el gobierno enfrente, de manera complementaria, el pasivo laboral de Pemex y de la CFE bajo tres condicionantes: 1) someter los fondos de pensiones y jubilaciones de estas empresas a la fiscalización de la Auditoría Superior de la Federación; 2) homologar los parámetros para determinar las pensiones y jubilaciones con los del ISSSTE, lo que significa elevar la edad de retiro; y 3) modificar los contratos colectivos de trabajo para financiar las pensiones de los trabajadores de nuevo ingreso con base en cuentas individuales.

El esquema aprobado no equivale a la creación de un Pemexproa sino a la decisión responsable de aprovechar la reforma energética para acordar una reforma integral al sistema de pensiones de Pemex y CFE que permita reducir el impacto fiscal, frente al costo que el gobierno tendría que asumir de no hacer nada. De merecer la aprobación del Senado, la legislación aprobada por los diputados implicaría que el gobierno absorba un monto equivalente al ahorro generado por el nuevo sistema, que se estima entre 25 y 30 por ciento de los pasivos laborales.

Un ejemplo concreto confirma la magnitud de los beneficios. El cambio en el sistema de pensiones del ISSSTE de 2007 significó reducir sus pasivos laborales contingentes en 28 por ciento.

Con esta referencia, el ahorro fiscal de largo plazo de la reforma pensionaria de Pemex y CFE, cuyos pasivos laborales equivalen a 13 puntos del PIB, podría oscilar entre tres y cuatro puntos del PIB, el triple de lo que aportará en 2014 la reforma hacendaria.

El tratamiento aprobado para los pasivos laborales no significa un incremento de la deuda pública de México porque, al ser Pemex y CFE empresas 100 por ciento públicas, dichos pasivos ya son parte de las obligaciones financieras del Estado mexicano.

En el nuevo contexto competitivo del sector energético, Pemex requiere competir sin cargar con pasivos laborales excesivos. Así, los recursos que se liberarán gracias al nuevo régimen fiscal de Pemex podrán destinarse principalmente a inversión productiva. Con un nuevo sistema de pensiones viable y moderno, Pemex podrá competir, modernizarse y crecer; los trabajadores tendrán la certeza de que contarán con su pensión, respetándose los derechos adquiridos; y el gobierno absorberá sólo una parte y no el total de los pasivos laborales. Ganan Pemex y CFE. Ganan los trabajadores. Gana México.

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