Opinión

Pasión y perseverancia

     
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Perseverancia. (Shutterstock)

Mientras más nos enfoquemos en si la gente tiene o carece de un carácter persistente o disciplinado, menos cuestionaremos las políticas sociales

                                                                                                  Alfie Kohn

No sé si siempre fue así, no sé si es culpa de la autoayuda, tampoco podría afirmar que hoy existe un mandato cultural que busca el camino más corto, pero la demanda de respuestas útiles merma sin remedio la reflexión sin prisa sobre asuntos no necesariamente prácticos. La consigna de aprovechar el tiempo al máximo se convierte en neurosis obsesiva que despoja a la vida de lo bello e impredecible.

El pensamiento concreto es una de las razones por las que se entiende la parte como si fuera el todo. Es el caso de conceptos como Resiliencia y más recientemente Grit, cuya traducción literal es valentía, valor, determinación, pero que con más exactitud quiere decir “pasión y perseverancia para conseguir objetivos de largo plazo”.

El pensamiento concreto y práctico sólo sabe hacer una pregunta: ¿Cómo aumento mi capacidad para perseverar a largo plazo?, dejando fuera el pensamiento complejo que intenta entender los conceptos desde distintos frentes.

Angela Duckworth es experta en Grit y diseñó un test y escribió un libro sobre el tema. Encontró que para lograr metas, esta cualidad del carácter es más importante que el coeficiente intelectual, la fuerza física o las calificaciones de los exámenes. Afirma que es imposible apasionarse y perseverar si no se ha encontrado lo que realmente mueve el interés. Sólo después de descubrir una pasión, es posible enfrentar las dificultades y frustraciones que aparecen en el camino del crecimiento.

Duckworth aclara que Grit no es sinónimo de estoicismo y que está asociado a emociones positivas. Tampoco es equivalente de invulnerabilidad, porque el desánimo momentáneo ante el fracaso es humano. Lo que distingue a los perseverantes y apasionados es que se levantan siempre después de caer. Grit es una cualidad que jamás representaría un superhombre infalible y sí alguien común y corriente que no suelta sus anhelos a pesar de las dificultades.

Es imprescindible citar el extraordinario artículo de Parul Sehgal sobre el profundo vacío de significado que pueden tener conceptos como Resiliencia o Grit, si se entienden rígidamente sin considerar el factor social: Si todo depende del carácter y la fuerza para seguir adelante surge desde adentro de las personas, entonces la desigualdad de oportunidades derivada del clasismo, el racismo, el sexismo y la ausencia de políticas democráticas basadas en el mérito y no en el tráfico de influencias, tendrían un impacto marginal en la lucha por crecer.

Una vez que usted ha resuelto el test de Grit de Duckworth, tiene por lo menos dos alternativas: Sentirse mal si calificó bajo y comenzar a buscar libros, cursos y recetas mágicas para mejorar, o aceptar que dentro de usted coexisten contradicciones muy difíciles de medir con 10 preguntas. Porque a veces supera el fracaso y se levanta, pero otras pierde el interés demasiado rápido o se desenfoca de proyectos inconclusos cuando aparecen nuevos. Todo ocurre al mismo tiempo, sólo que los tests no miden la complejidad.

Duckworth afirma que es necesario cambiar las ideas sobre cómo ocurre el éxito: Todos los esfuerzos infructuosos, los cientos de ensayos antes de una presentación, las mil correcciones, todo el fracaso que precede al éxito no es visible por impopular.

Lo que sí parece susceptible de aprendizaje es la capacidad para procesar los sentimientos de frustración, decepción y aburrimiento, de modo tal que no sean un obstáculo para perseverar.

No hay duda de que la fuerza interior de una persona, la determinación de su carácter, la claridad de sus pasiones en la vida, son ingredientes para el logro, pero no deben dejarse de lado los obstáculos sistémicos sociales que vuelven de la oportunidad un privilegio de clase, raza y género.

Vale Villa es psicoterapeuta sistémica y narrativa. Se dedica a la consulta privada y a dar conferencias sobre bienestar emocional.

Twitter: @valevillag

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