Opinión

Partidos sin definiciones

       
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Partidos políticos.

El día de ayer Héctor Aguilar Camín publicó un texto (Milenio 23/05/17) sobre los partidos políticos y su vacío. Es un texto actual aunque fue escrito hace diez años. El problema sigue igual o peor. Dice Héctor: “Todo en ellos es un pleito de posiciones sin posición, puestos sin propósito, poderes sin rumbo: una vida política meramente instrumental que se ahorra la tarea de pensar y decir para qué se quieren las cosas, para qué los puestos, para qué las candidaturas, para qué el poder”. Habla además del vacío ideológico, la carencia de ideas. Del PAN: “Una colección de prejuicios y creencias sin densidad ni linaje”. Hay en todos “pujas, pleitos, golpes, cargos, tribus, canonjías”.

Reflexión pertinente, pues si se tienen ideas, se pueden tener definiciones. Uno de los problemas que atraviesan nuestros partidos es el de las definiciones (y queda claro que el de las ideas). ¿Contra qué están? ¿Qué apoyan, en qué se distinguen, en qué creen? Este vacío permite que la gente los vea como una misma cosa. Ahora que están de moda las causas, los partidos se suben a la que sea. No les importa con tal de ganar cierta presencia mediática, limpiar algo de su mala imagen o simplemente ir con lo que el momento indica. ¿Cuál apoya la iniciativa privada, la libertad individual?¿Cuál prefiere el estatismo? ¿Cuál quiere el mercado global, cuál quiere encerrarse? ¿Cuál quiere regresar al Ejército? ¿Cuál tiene una estrategia propia de seguridad? Nada, todo se les va en declaraciones de coyuntura.

¿Realmente qué bandera tiene cada partido? El paso de todos por el poder ha borrado las diferencias abismales que había hace unos años cuando todos eran oposición. Quedan algunas líneas tenues de diferencia pero no son tantas. Por eso ha llamado la atención la convocatoria a un frente opositor por parte de los dirigentes de partidos. No están claras las definiciones de ninguno. Digamos, por ejemplo, que a principios de este gobierno el PAN y el PRD junto con el PRI diseñaron y aprobaron una serie de reformas llamadas Pacto por México. Esa fue una alianza política clara y con objetivos definidos. El frente opositor que se busca será un fracaso si su objetivo es sacar al PRI como lo han dicho. Por varias razones, si creen que la elección se trata de ser antiPRI, a eso les gana López Obrador. De hecho es esa una de sus definiciones: la mafia que forman PRI, PAN y PRD. Independientemente del maniqueísmo y la demagogia de Andrés Manuel, lo cierto es que la gente le cree esa definición. También lo define su torpeza, su simplicidad absurda para ofrecer soluciones a problemas complejos, su mesianismo, pero también su cercanía con la gente, su repudio al sistema.

¿Qué define al PAN y al PRD? El PAN nunca se ha querido asumir como un partido de derecha –que lo es– y prefiere decir que es un partido humanista sin que nadie pueda identificar bien qué significa eso. Los casos de corrupción en ese partido han sido escandalosos sin que su dirigencia se pronuncie. El PRD es un partido a la deriva, sin rumbo y que parece que muy pronto podrá juntar a su militancia en un elevador. Sus reflejos son corporativos, hicieron del pleito interno su política pública más reconocida.

Esta manera de diluirse, de perder banderas, de no tener causas propias es parte de lo que impide a mucha gente identificarse con los partidos.

Twitter: @JuanIZavala

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