Opinión

Partidos al borde de
un ataque de nervios

1
 

 

PRI PAN PRD (ilustración)

Por disímbolas que parezcan, las renovaciones en curso de los liderazgos de las tres principales fuerzas partidistas tienen en común que denotan sendas crisis en el Revolucionario Institucional, en Acción Nacional y en el Partido de la Revolución Democrática. Coinciden además en que la ruta de esos cambios podría beneficiar a los políticos mas no necesariamente a la sociedad.

Desgastados en su imagen y discurso, los partidos tradicionales creen que el 7 de junio sufrieron derrotas bien ante candidatos independientes, bien ante emergentes y/o pequeños partidos que aprovechan la atomización del voto popular para cotizar en demasía las posiciones logradas hace dos meses. Pero la elección fue más que eso, salieron reprobados por la ciudadanía, y a pesar de ello optan por fórmulas de la vieja usanza, y no por intentar sumar a la ciudadanía.

En el caso del PAN, el recambio podría definirse como ‘La no renovación’. Todo hace indicar que Ricardo Anaya se impondrá en la interna panista. Siendo joven, el queretano es una contradicción andando: más que un discurso modernizador, los articulados mensajes del diputado miran al retrovisor, apelan a viejos cartabones donde los panistas eran los únicos “puros”, como cuando regatea cartas democráticas de gente como Cuauhtémoc Cárdenas (en el debate con Javier Corral utilizó al exjefe de gobierno como ejemplo de un personaje con el que debería ser cuestionable negociar).

Antes que representar un proyecto de renovación, Anaya pretende consolidar el statu quo blanquiazul, la suya es una candidatura que apuntala tanto a Gustavo Madero, a quien sucederá, como al gobernador Rafael Moreno Valle, al que representa. Con esos ejes cardinales, imposible esperar que Anaya expulse a protagonistas de los moches que tanto han ensuciado la imagen de ese partido. Lo único “puro” en el PAN será el gatopardismo.

En la casa del tricolor la divisa está clara: adiós a la idea de un nuevo PRI. En su discurso del sábado, Manlio Fabio Beltrones no pudo ser más claro al decretar el fin de la sana distancia, intento democratizador para el priismo al que el sonorense achacó el origen de la derrota de 2000. El cuasi presidente del Revolucionario Institucional anuncia el retorno del partidazo en el que el gobierno y el priismo son una cosa y la misma.

¿Beltrones trabajará para el presidente de la República o para el primer priista de la nación? Porque desde la Cámara de Diputados, Manlio operó las iniciativas de la agenda presidencial, cosa que se supone tiene como beneficiario primordial a los mexicanos, pero al descararse esta cercanía entre Insurgentes Norte y Los Pinos lo obligado es pensar que el gobierno vuelve a las andadas, a la era donde la perpetuación del sistema priista, a cualquier costo, es lo único que importa.

Finalmente, en el PRD aún no tocan fondo. Al proponer que el CEN dimita, Carlos Navarrete apuesta a que el golpe de mano logre salvar al PRD de la extinción. Gesto valiente por parte del guanajuatense, sin duda, pero ni así está garantizado el que las tribus perredistas comprendan la magnitud de la derrota.

Creen que la salvación estriba en repetir el viejo collage de unidad de “las izquierdas” con el que surgieron hace más de 25 años. Otros que miran al pasado. Cuando se requiere de una izquierda moderna, el PRD sueña con lo que alguna vez fue y ya no es.

En suma, el sino de la ruta elegida por PRI, PAN y PRD para cambiar sus liderazgos no incluye la renovación de hacer política, es la pura añoranza de los tiempos perdidos.

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
Masaryk, una masacre con dinero ajeno
Oaxaca, qué fácil culpar sólo a la CNTE
No mataron a un periodista… es mucho más que eso