Opinión

Partidocracia sorda

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El dictamen  fue avalado con 299 votos a favor, 83 en contra y 3 abstenciones. (Cuartoscuro)

Ante la falta de credibilidad y confianza en la política, los partidos han elegido la ruta de la evasión. En el vacío, la presencia de algunos candidatos cuestionables en las listas de plurinominales de los tres partidos “grandes” sería motivo suficiente para que sus líderes hicieran públicas las razones de su nominación. Pero que suceda en el entorno del escrutinio público a funcionarios de todos los ámbitos y colores por supuestos casos de corrupción, conflictos de interés, moches y complicidad con el crimen organizado, refleja la insensibilidad de la clase política mexicana.

En particular, la sordera del partido en el gobierno refleja la ausencia de una visión estratégica y el desdén por el trabajo del Poder Legislativo. Con valiosas excepciones, la lista del PRI nos recuerda más al pasado autoritario del partido hegemónico, que al futuro prometedor de las reformas estructurales. Aprobadas las reformas del Pacto, la labor legislativa pasa a segundo término.

Esa visión de corto plazo contrasta con una agenda de alto impacto que heredará la próxima Legislatura. Los diputados que se integren al trabajo legislativo el primero de septiembre tendrán la encomienda de aprobar el presupuesto base cero que presentará la Secretaría de Hacienda; la legislación secundaria de la reforma constitucional que crearía el Sistema Nacional Anticorrupción; las leyes secundarias faltantes de la reforma educativa; así como las reformas que crearían las policías estatales únicas y la Ley Contra la Infiltración del Crimen Organizado en las Autoridades Municipales, entre otras.

El trabajo del Congreso no se agota con las reformas estructurales, su labor es tan dinámica como los problemas que enfrenta el país. El desempeño de la siguiente Legislatura será evaluado tanto por su capacidad para desahogar exitosamente la agenda de iniciativas que heredará, como por la recuperación gradual de la confianza de la ciudadanía. Sin embargo, los partidos no parecen entenderlo.

El autor es director de Análisis Legislativo y Político - Integralia Consultores.

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