Opinión

Participaciones mejoran, pero hay ‘fantasmas’ cerca

 
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Petróleo. (El Financiero)

El repunte del precio del petróleo tiene ventajas y desventajas, ya se observaron efectos en el precio de la gasolina y la electricidad y llegaran pronto a las participaciones de estados y municipios, su principal ingreso en efectivo, cuya base es la recaudación participable, que se usa con un mes de rezago para su cálculo, el cual realiza Política de Ingresos.

Sin embargo a junio hay buenas noticias, con base en la RFP de mayo, ya que se revierte la tendencia del primer trimestre, cuando cayeron en poco más de 14 mil millones de pesos, compensadas en un 75 por ciento por el Fondo de Estabilización (el FEIEF), que les entregó 10 mil 632 millones de pesos.

A junio se han pagado 294 mil 208 millones de pesos de participaciones, mayores en 3.2 por ciento en términos reales respecto a 2015 y 6.4 por ciento en relación a lo estimado, esto es 17 mil 700 millones más. Esto ya incluye las cifras positivas del primer ajuste cuatrimestral, que fue de 11 mil 800 millones de pesos, de los cuales por lo menos el 20 por ciento va a los municipios, aunque en 13 estados se les paga un porcentaje mayor.

Este crecimiento se debe fundamentalmente al componente tributario de la recaudación participable: el IVA y el ISR crecieron a mayo más de 5 por ciento real respecto al año anterior, recaudados por el SAT. Sin embargo, la aportación a la recaudación participable del componente petrolero continúa cayendo, 40 por ciento en el primer semestre, su aportación es de sólo 88.4 mil millones, que contrasta con los 308 mil millones de junio de 2014.

El bálsamo de las finanzas estatales ha sido desde 2015 el IEPS de gasolinas, que a partir de este año es un impuesto de tasa fija, el cual crece 22.8 por ciento a junio, esto es 195 mil millones, ¡el doble del componente petrolero este año!

En caso de mantenerse la nueva tendencia positiva, los estados tendrán que “regresar” esos 10 mil millones recibidos del FEIEF, en 2017, pero hay nubarrones económicos que pueden significar riesgos. Por ello no sería sano modificar la ley para su reintegro anticipado, en virtud de que el saldo positivo del segundo trimestre se reduciría, además de que no conocemos el efecto combinado que tendrán la reducción del consumo de gasolina y el incremento de su precio de importación, por cierto paradoja de un país considerado petrolero, pero que importa gasolina.

Precios bajos de las gasolinas importadas ayudan a incrementar la recaudación del IEPS, pero precios altos lo más seguro es que la disminuyan.

Esto beneficia a los gobernadores que se van, ya que pudieron gastar 10 mil millones más, que tendrán que regresar los que gobernarán en 2017. Pero así dice la ley y los usos y costumbres de la coordinación fiscal intergubernamental, y es lo correcto. Lo dramático se ve en Chihuahua con una deuda que crece hoy.

Para el fondo de estabilización lo mejor es que se mantenga este repunte del primer semestre y para los estados también, les mantiene su seguro el próximo año, que no será nada fácil.

Pero no a todo mundo le va igual, respecto a lo estimado todos ya están por encima de lo programado, pero en relación al año anterior hay varios que quedan por debajo: Chihuahua, Morelos, Nayarit –pobre Nayarit–, México, Sonora y Baja California Sur.

Esto es coyuntural, pero cuidado, en la economía hay signos poco alentadores, por ejemplo, a mayo la balanza comercial es deficitaria, en 6 mil 592 millones de dólares; el crecimiento industrial se desacelera, se ajusta ya el presupuesto –y esto es real–, se encarecen las importaciones por la depreciación del tipo de cambio, el servicio de la deuda pública externa es creciente y la especulación criminal, como la que hacen los distribuidores de medicamentos, contribuyen a la reducción de las expectativas de crecimiento y al incremento de las presiones inflacionarias.

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