Opinión

Participación activa de la sociedad

Se ha venido agudizando la violencia y el clima de inseguridad en algunos estados del país, en particular se ha complicado de manera alarmante en el Estado de México y en Tamaulipas. A estas dos entidades habría que sumarle el “Estado de excepción” que aún se vive en Michoacán.

La semana pasada, en el marco de la Semana de la Prevención y Seguridad organizada por Gobernación y el BID, se presentó un estudio sobre el caso de Ciudad Juárez. La experiencia de la Mesa de Seguridad (2010-2012) es un ejemplo a seguir para el país entero. El estudio, con base en entrevistas con un amplio número de protagonistas de este proceso, hace evidente que la participación activa de la ciudadanía es indispensable para solucionar un problema tan agudo.

En Ciudad Juárez, frente a las alternativas de escuadrones de justicia, autodefensas o el Estado de derecho, los ciudadanos optaron por la ley. Ante la desesperación del Estado fallido, corrupción, impunidad, crimen organizado y extorsión, no tomaron la puerta fácil de “hacer justicia en propia mano”. Entendieron que la violencia no se ataca con más violencia; y que por el contrario, la única solución real en el mediano y largo plazos es fortalecer las instituciones del Estado.

Para hacerlo, la Mesa de Seguridad (que incluía mesas de desarrollo social, educación, infraestructura, salud) se convirtió en el verdadero gobierno del municipio. Más allá del dinero que se invirtió en Juárez, lo que sobresale es el mecanismo ciudadano con el que se definieron los programas y acciones, se aprobaban presupuestos y se dio seguimiento a su implementación. La Mesa sesionaba con ciudadanos al mando de las decisiones y el gobierno acompañando y ejecutando el trabajo que se decidía de manera conjunta.

La experiencia muestra que los ciudadanos debemos pasar a la acción, más allá de las marchas por la paz. Manifestarse en contra de la violencia es tan solo un primer paso. Deben existir espacios de acción y gobierno conjuntos: autoridades y ciudadanos. En Ciudad Juárez las autoridades federales, estatales y locales se tardaron mucho en entenderlo. Ojalá y que con Tamaulipas y el Estado de México reaccionen con más celeridad e incorporen a la sociedad en todo el proceso de solución.