Opinión

París, la Ciudad Luz, golpeada por el fundamentalismo islámico

 
1
 

 

París. (Reuters)

París, ciudad hermosísima e inolvidable para quienes hemos caminado sus calles, visitado sus museos y disfrutado del ambiente bohemio que inunda un buen número de sus barrios.

París, ciudad adelantada a su tiempo en donde se fraguaron los derechos del hombre y los principios de la libertada, igualdad y fraternidad, todavía presentes en muchos lugares del mundo.

París, ciudad golpeada hace unos cuantos días en un injustificado acto de barbarie ejecutado por integrantes del fundamentalismo islámico que deja a su paso cientos de muertos y heridos.

La permanente alegría de París se ha visto interrumpida y ahora la gente no sale a caminar sino para lo indispensable, pensando en el riesgo de un nuevo ataque terrorista del que puedan ser víctimas. Sin embargo otros ciudadanos, nos han informado, se rebelan ante los hechos violentos y continúan su vida normal sin dejarse vencer por las amenazas.

¿Por qué? Nos preguntamos muchos. ¿Qué sigue?

El objetivo declarado por este grupo terrorista, según nos explica el politólogo Pedro Javier González en su último Análisis Semanal, “…es el de instalar un califato que en principio abarque la totalidad del mundo musulmán y posteriormente se proyecte a todo el mundo. Desean imponer su fe a todos los infieles basada en una supuesta superioridad moral del Islam frente a otras creencias en la sociedad occidental”. Ni más, ni menos.

El occidente es el enemigo. Someter o aniquilar. Y al hablar de occidente se incluye, naturalmente a los Estados Unidos y no se excluye a México.

¿Por qué ha sucedido todo esto? Nos volvemos a preguntar y el análisis de Pedro Javier González señalado arriba nos lleva a encontrar la razón del odio de los fundamentalistas hacia Francia, en causas que van desde la prohibición de este país al uso del velo en las escuelas, pasando por la concepción francesa de la libertad de expresión que permite criticar ampliamente a las religiones, la discriminación que sin duda padecen los más de 5 millones de musulmanes que habitan en Francia y la participación de este país en la coalición contra el “Estado Islámico”… el blanco es, en realidad, todo aquello que desafía la noción de verdad que pregona el multicitado “Estado Islámico”. Por eso hicieron explotar el avión ruso con cerca de 200 turistas, perpetraron una matanza en Beirut y arrojaron bombas a una manifestación por la paz en Turquía”.
El problema de fondo es que para el fundamentalismo no se admite el derecho a la existencia a lo diverso.

Ya en el año 2014 Abú Mohamed al Adnani, un portavoz del Estado Islámico, proclamó: "Si ustedes quieren matar a un infiel sea norteamericano o europeo, y en particular a los malvados y sucios franceses, (...) cuenten con Alá y mátenlo de cualquier manera".

¿Pero a qué nos lleva todo esto? ¿La reacción francesa de atacar la violencia con violencia será la solución? ¿Qué papel jugarán los Estados Unidos y los países aliados frente a la reacción de los fundamentalistas islámicos ante los últimos ataques aéreos y los que están por venir?

Sin duda, la reacción del presidente francés Francois Hollande será un elemento decisivo para definir el futuro de este conflicto. Su popularidad previa al ataque de los fundamentalistas era notablemente baja. ¿Aprovechará este dramático episodio para recuperarla? ¿O si su actuación no satisface a la ciudadanía acabará por hundirse? Lo cierto es que hasta ahora su actuar ha sido oportuno y correcto.

Y es interesante escuchar al Vaticano: El Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, afirmó, según nos relata María Ximena Rondón, que no se dejarán “paralizar por el miedo” tras los atentados perpetrados por el Estado Islámico, contra Francia el viernes pasado, ni por sus amenazas contra el Vaticano, y a su vez el Papa Francisco señaló que “…lo ocurrido en Francia ilustra, de una forma más contundente, que nadie puede considerar que está libre del terrorismo.

El Vaticano puede ser un objetivo debido a su significado religioso.

Podemos incrementar las medidas de seguridad en el Vaticano y en sus alrededores. Pero no nos dejaremos paralizar por el miedo”

Hay razón para preocuparnos, para preocuparnos mucho por lo que está sucediendo. Poco podemos hacer para frenarlo. Quienes creemos en Dios, debemos pedir a El, quien todo lo puede, que efectivamente encontremos, como humanidad, “una respuesta positiva frente al mal”.

Mañana será otro día.

Presidente de Sociedad en Movimiento.

También te puede interesar:

Confianza ¡qué importante eres!

Corrupción e impunidad, cáncer de México

Mariguana, al centro del debate