Opinión

Paridad y Liderazgo

09 noviembre 2017 5:0
 
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Marichuy

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y ONU MUJERES organizan foros para avanzar en la democracia paritaria dirigidos a mujeres líderes de partidos y de la sociedad civil. Buscan dotar a mujeres de herramientas que les permitan candidaturas efectivas hacia el 2018. Cerca de 5 mil mujeres estarán compitiendo por diversos cargos gracias al principio de paridad incluido en la Constitución y tutelado por los Tribunales tras varias resoluciones a favor de políticas de género. La paridad no es una cuota, es un principio que promueve la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres en el ejercicio de sus derechos políticos. El ejercicio combina paneles y talleres con mujeres cuya experiencia política permita ser mentoras de nuevas generaciones en el marco de la pluralidad que nos caracteriza.

Fui invitada a participar en este ejercicio en el foro regional de Monterrey que impulsa la formación de redes entre mujeres para construir una plataforma política que rescate la perspectiva de género. Además de impulsar el liderazgo de las mujeres se busca prevenir y atender la violencia política que se ha generado como resultado de una mayor participación obligada por el principio de paridad en las candidaturas. Aún cuando el TEPJF ya emitió un protocolo contra la violencia política de género, los casos llevados a Tribunales han sido poco exitosos porque no se aportan las pruebas necesarias y oportunas para configurar el delito.

Formar liderazgos que cuenten con herramientas adecuadas para cumplir con sus metas, no es sencillo. Por eso es encomiable el esfuerzo que el TEPJF y ONU MUJERES realizan. La paridad que inicialmente solo abarcó al Poder Legislativo, se amplió al cabildo por resolución de la SCJN, por considerarlos órganos colegiados. Las mujeres han luchado por ampliar su aplicación a las propias candidaturas a Presidencias Municipales en las reformas a leyes electorales en sus Estados. Los partidos políticos también reglamentan esta participación en la paridad vertical y horizontal, tras fuertes debates. El INE emite lineamientos para garantizar el cumplimiento del precepto, con medidas como el intercalar género en postulaciones, iniciando lista con mujeres. El tema de la reelección y el género es hoy en día el debate sobre paridad más complicado para los partidos, pues tiene implicaciones electorales.

La lucha por la igualdad es irrenunciable. Es el reto de las democracias modernas. La paridad se enmarca en esta construcción de una sociedad más igualitaria y se pondrá a prueba en el 2018. No sólo se trata de más mujeres en los cargos de elección popular. Lo que se persigue es introducir las preocupaciones de las mujeres en la construcción de políticas públicas que mejoren sustancialmente la calidad de vida de la población. Es aportar nuevas visiones en la resolución de los problemas que juntos debemos enfrentar. Por eso la presencia de las mujeres se amplía en todos los campos.

Las reacciones de una cultura patriarcal se manifiestan ante estas decisiones. Mujeres en lucha por candidaturas son cuestionados, si acuden a Tribunales para defender sus derechos políticos son señaladas y marginadas de la participación en sus partidos, se les retiran cargos y apoyos. Aún cuando ganen juicios, no acceden a candidaturas o dirigencias por "revoltosas, liosas, rebeldes". Pero como se debe cumplir con la paridad, la práctica más común es solicitar al líder de la zona o del distrito, decida que mujer debe ser candidata. Así hermanas, hijas, esposas, colaboradoras, a veces sin ninguna participación previa, son postuladas. Justo o no, es una realidad, y debemos entonces capacitar a las mujeres para que tomen conciencia de sus capacidades, de sus compromisos, de su género e impulsen nuevas prácticas para impulsar la igualdad en una sociedad tan diversa. Crear redes entre mujeres, identificar metas comunes, con respeto a las diferencias, buscando lo que nos puede unir, esa es la riqueza de la democracia.

En las contiendas de 2016 y 2017 se registraron descalificaciones y agresiones a mujeres candidatas por su género. La violencia política adquiere diversos rostros. Muchas triunfadoras no pudieron incluso asumir sus cargos. Los casos se conocieron en medios, pero poco se hizo para que se pudiese cumplir el mandato popular por resistencias violentas. Falta mucho aún para concretar la paridad, una sociedad igualitaria se construye con el esfuerzo de todos, hombres y mujeres libres. Y desde luego frente a la violencia, la denuncia. Alzar la voz y romper el silencio es condición indispensable para acabar con la invisibilidad que rodea al fenómeno.

No podemos ser indiferentes ante la violencia de género que busca perpetuar desigualdades entre hombres y mujeres. Hay que educar. El feminismo no es revanchismo. Cierto las mujeres no tuvimos derechos por siglos, ni a la propiedad, ni a la elección de pareja, ni a la patria potestad, ni a la educación, ni a la personalidad jurídica, ni al voto, ni a la decisión sobre la maternidad. Sociedades patriarcales atropellaron por siglos a las mujeres. El siglo XX marcó la diferencia con los derechos jurídicos y políticos, la anticoncepción, la incorporación al mercado laboral, entre otros muchos avances. En el siglo XXI aún seguimos construyendo una agenda de género, porque falta avanzar. Las nuevas tecnologías de la información marcan una franca diferencia pues el talento no distingue ni sexo, ni raza, ni edad, creando mejores condiciones para las mujeres.

El esfuerzo institucional para impulsar liderazgo femenino ante las opciones que se abren con la paridad era impensable años atrás. Por eso es tan trascendente el acompañamiento que el TEPJF y ONU MUJERES dan en el impulso y la defensa de los derechos políticos de las mujeres. Sin duda estaremos mejor preparadas incluso que muchos varones, porque tendremos claro el compromiso, los instrumentos, y el foco para lograr metas. Enhorabuena por el trabajo.

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