Opinión

Paredes o Internet

 
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ME. Hillary es la enemiga.

La semana pasada en su columna del New York Times, el tres veces ganador del premio Pulitzer, Thomas L. Friedman, escribió una excelente reflexión sobre la elección presidencial en Estados Unidos. En palabras de Friedman, los estadounidenses no deberían pensar que se trata de elegir entre partidos políticos. Lo que está en juego en la elección son dos visiones de vivir y entender el mundo, entre lo que él llama “Wall People” y “Web People”.

Quienes buscan o aspiran a un mundo de paredes quisieran evitar que el mundo siga cambiando; las paredes son valoradas como el obstáculo que podría evitar que se modifique el espacio laboral, familiar, social, académico, político y económico en el que vivimos. Quienes le temen al cambio consideran que un muro puede inhibir la migración, la innovación, la transferencia de tecnología, bienes y productos. Quienes buscan “refugiarse” detrás de un muro piensan, equivocadamente, que los protegerá de la inseguridad, al tiempo que les garantice los privilegios –muchos o pocos, ricos o no– que hoy sienten amenazados.

En cambio, quienes viven en el mundo del Internet, en la era de la información, de la convergencia de la tecnología y quienes aplauden la cuarta revolución industrial, están convencidos que en el cambio, en la búsqueda de nuevos caminos, están las soluciones a los principales problemas y retos del planeta: equidad, sustentabilidad, seguridad, educación y salud, entre otros. El cambio puesto a trabajar a favor de las mayorías es la única alternativa real para alcanzar el bienestar. Ahí el gran reto. Que el cambio en beneficio de todos, no de unos cuantos. Ahí el papel de un Estado eficaz e íntegro.

Los políticos, encabezados por Donald Trump, que abogan por un mundo con muros y división, no son capaces de elaborar políticas públicas claras para conectar su narrativa con una ruta concreta. Por el contrario, Hillary Clinton ha dado ejemplos claros de cómo aprovechar la ola del Internet y la nueva revolución de la economía para mejorar la vida de la sociedad. ¿Podrá Hillary garantizar la integridad que el reto exige? Ahí su talón de Aquiles y la desconfianza que su candidatura genera.

Twitter:@julio_madrazo

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