Opinión

Parece que julio no fue
un mal mes

 
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[La ANTAD agrupa a las mayores cadenas minoristas del país, como Walmart y Chedraui. / Cuartoscuro] 

En un entorno en donde la producción industrial en Estados Unidos continúa débil, en donde las cifras del comercio exterior muestran ya una contracción en el volumen de exportaciones, no nada más en las petroleras, sino en las no petroleras; en donde los bloqueos de la CNTE en varios estados del sureste han generado una verdadera parálisis de la actividad productiva y comercial, y en donde los recortes en el gasto público, y el retraso en el pago a proveedores del Estado, se han convertido en lastres, resulta sorprendente ver que la economía todavía se mueva.

Aún y cuando nuestros índices y modelos pretenden ser objetivos, y han logrado una muy elevada correlación con la realidad, no dejan de ser sólo eso: estimaciones. Pronósticos que nos sirven de guía para poder obtener una lectura anticipada de lo que está sucediendo.

El pasado 10 de agosto publicamos el reporte de nuestro indicador IBEM (Índice Bursamétrica de la Economía Mexicana), en donde hicimos nuestra estimación preliminar de cuánto pudo haber crecido el IGAE de julio. En el mismo, apuntábamos a una variación de alrededor del 2.7 por ciento anual.

Con nuestro indicador IBAM (Indicador Bursamétrica Anticipado de México), contando ahora con más datos duros, estamos calculando un crecimiento posible de 3.1 por ciento anual. ¿Cómo llegamos a esta cifra?

Para el pasado mes de julio nuestro indicador IBAM se ubicó en 179.63 unidades reflejando un incremento de 6.23 por ciento nominal anual lo que implica que la economía en su conjunto mantuvo su dinamismo respecto al ritmo de variación observado en el mes previo.

En julio el subíndice de servicios se desaceleró, pero aún presenta fuerza al crecer en 5.79 por ciento anual; en este rubro se destaca la recuperación de las ventas de la ANTAD a tiendas comparables (7.4 por ciento real anual) y las ventas de automóviles (17.9 por cientoanual), apoyadas por un incremento de 3.6 por ciento anual en el empleo formal en el IMSS.

Las remesas familiares son otro ingrediente que ayuda a explicar el buen desempeño del mercado interno; sin embargo, en julio alcanzaron dos mil 234 millones de dólares bajando en 0.5 por ciento anual respecto al monto de los envíos realizados hace un año. Al llevar la cifra a pesos, se tiene un incremento de más de 11 por ciento en el ingreso de muchas familias que reciben este apoyo por parte de algún familiar desde el otro lado del río Grande.

El subíndice industrial continuó en números positivos por segundo mes consecutivo, pero aún raquíticos, al crecer 0.24 por ciento anual. Y a pesar de que la producción industrial de Estados Unidos cayó 0.53 por ciento anual. La producción automotriz creció 11.0 por ciento anual, por la entrada de nuevas plantas, mientras que la de junio creció 4.0 por ciento anual.

En forma similar a los meses previos, en julio la variable de más afectación negativa siguió siendo el valor de la exportación y la producción de Pemex. La producción de Pemex está cayendo 4.0 por ciento anual. El precio de la mezcla mexicana de exportación de petróleo de julio cayó 17.8 por ciento respecto al mismo mes del año pasado, mientras que el precio promedio de junio disminuyó 25.5 por ciento anual.

Con las cifras del IBAM, Bursamétrica estima un incremento en el IGAE de julio de 3.1 por ciento anual. Para la producción industrial estamos estimando un incremento de 0.77 por ciento real anual.

¿Y qué podemos anticipar para los siguientes meses? El escenario más probable es que veamos una desaceleración en el consumo privado, lo que combinado con una recaída en la producción industrial en Estados Unidos nos podría llevar a tasas de crecimiento inclusive por debajo de 2.0 por ciento anual dentro de algunos meses.

La inversión fija bruta bajó 0.7 por ciento real anual en junio. Por dentro de esta cifra, los gastos en maquinaria y equipo total cayeron 3.1 por ciento y los de construcción aumentaron 1.6 por ciento con relación a igual mes de 2015. Este es el principal motor de la economía y ya está en reversa.

Esta semana el secretario de Hacienda nos presentará el Paquete Económico para 2017. Se está previendo un Presupuesto sumamente austero, ya que el país está obligado a presentar un superávit primario en el próximo año, ante la espada de Damocles que pende sobre nuestra cabeza, después de la amenaza de las calificadoras internacionales de quitarnos el grado de inversión si la deuda pública sigue creciendo. Volvemos a insistir en que es urgente flexibilizar el régimen fiscal vigente para hacerlo más amigable a la inversión y al empleo.

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