Opinión

Paralelismo en la depuración étnica del EI y la del Tercer Reich

El Medio Oriente está desbordado en un baño de sangre por la demencial guerra de los diferentes grupos terroristas islámicos, quienes están llevando a cabo una limpieza étnica y religiosa contra los que no comparten su fanatismo radical. En este ámbito, el Estado Islámico (EI), que inició una ofensiva en territorios de Irak y Siria desde junio pasado contra sus enemigos a quienes ha decapitado y crucificado, y en general, ha difundido una espeluznante campaña de terror y miedo para imponerles la Saharia (Ley Islámica) a musulmanes y fieles de otras religiones; asimismo, ha establecido un califato que representa un poder absoluto sobre sus gobernados.

La figura del califato surgió en la Edad Media con el nacimiento del Islam en el siglo VII; el primer califa fue uno de los secretarios del profeta Mahoma. La justificación del EI del avasallamiento y ejecución de infieles se vincula a una denominación religiosa que se usa como coartada para que los fundamentalistas ejerzan un poder total. El califato del EI se extenderá, en su primera fase, desde Alepo en el norte de Siria hasta la región de Dilaya, al este de Irak; el líder del EI, Abubarka Bahadi, se ha convertido en el califa.

En este contexto de violencia extrema, la alta comisionada de las Naciones Unidas por los derechos humanos, Navi Pillay, ha denunciado que el EI está llevando a cabo en Irak una limpieza étnica y confesional entre varias minorías. Pillay ha consignado que desde el inicio de la ofensiva del EI ha documentado varios miles de asesinatos de hombres, mujeres y niños que se han negado a convertirse al islam sunní, rama religiosa a la cual pertenecen los combatientes del EI. Las acciones criminales del EI son evaluadas como actos de genocidio, las cuales han obligado a que más de 1.6 millones de personas abandonen sus hogares; la mayoría han huido hacia el Kurdistán. En la comunidad de Yezdies de Irak, grupo étnico religioso de cultura y lengua kurda, se han denunciado cientos de asesinatos y al menos dos mil 500 secuestros, especialmente de menores, que prácticamente han sido convertidos en esclavos.

En la captura de la ciudad de Mosul en Irak por parte del EI, éste ejecutó a 700 reclusos y a casi dos mil soldados del Ejército de Irak. En esa región ha destruido mezquitas y tumbas de profetas chiies; con la afectación del patrimonio cultural de las diversas comunidades religiosas y étnicas, el EI busca debilitar la entidad de las mismas, hecho que se califica internacionalmente como crímenes de guerra.

El EI no ha sido el único grupo terrorista islámico que recientemente ha creado un califato. En agosto pasado la organización Bokoharam de Nigeria declaró el califato de Gwoza, en el noreste de ese país. Desde 2009 a la fecha Bokoharam ha asesinado a 12 mil personas. Por su parte, en Libia los fundamentalistas del grupo Ansar al Sharia proclamaron en agosto de 2014 un emirato islámico en la segunda ciudad en importancia de esa nación, Bengazi, tras tomar el control de las bases militares “con su arsenal incluido”. Al continuar la descomposición de Libia, después del derrocamiento, con ayuda de Occidente, del líder Muamar Kadahafi en 2011, Ansar al Sharia se formó este último año y es considerado responsable del ataque del consulado de Estads Unidos y el cuartel de la CIA en Bengazí en 2012, cobrando la vida del embajador estadounidense y otros tres diplomáticos.

En este marco, cabe hacer notar el paralelismo existente entre la depuración étnica y religiosa del EI con la que se realizó en Alemania entre 1933, cuando se registró el ascenso al poder del Partido Nacional Socialista Obrero de Adolfo Hitler y, 1945 (el Tercer Reich) año de la derrota de esa nación, en la Segunda Guerra Mundial, que marcó el fin del régimen nazi. Bajo el gobierno de Hitler, Alemania se transformó en un Estado fascista total que controlaba todos los aspectos de la vida de los alemanes.

El racismo, particularmente el antisemitismo, fue un aspecto central en la estrategia de los nazis; los pueblos germánicos, raza nórdica, fueron considerados la expresión más pura del hombre, presentándose como una raza superior, en virtud de lo cual los judíos y otros grupos étnicos fueron considerados indeseables, siendo perseguidos y/o asesinados, así como los opositores al gobierno de Hitler.

No obstante el éxito militar que ha tenido el EI, es difícil que su concepción del califato -que en teoría uniría al mundo musulmán-, sea viable en la práctica. Las concepciones religiosas de los islamitas sunníes son diferentes de las de los Chiies; además ¿podría sobrevivir un califato cuyas fronteras no son legitimadas ni reconocidas por la comunidad internacional?