Opinión

Para tomar buenas decisiones, primero evita los desastres

 
1
 

 

Robo de identidad. (Shutterstock)

El manejo de las finanzas personales implica prudencia y una buena administración de los recursos con los que se cuenta; sin embargo, hay eventos que por sí solos pueden provocar un desbalance grave. Por un lado, debemos procurar evitarlos, y por el otro, tener la cobertura.

Un ejemplo de ello es evaluar la compra de un bien raíz, pues se supone que se tiene un patrimonio y a la hora de quererlo vender resulta imposible hacerlo, cuando menos al valor esperado.

En el terreno financiero pueden correrse riesgos excesivos si desconocemos la operación de los mercados. En este sentido, lo mejor es estar capacitado sobre los esquemas de inversión en los que se está participando, tener una documentación legal de lo invertido, y ser consciente de lo que podría suceder.

Cuidado con los fraudes, como son los relacionados con tarjetas clonadas o el llamado fishing que se genera al proporcionar datos de la tarjeta en una 'trampa' puesta vía correo electrónico. Además de la precaución, es recomendable buscar instituciones financieras con respuesta para tales eventualidades, de tal manera que se hagan responsables de los cargos indebidos.

El endeudamiento es una de las causas frecuentes de crisis. Es importante considerar la capacidad de pago en términos del flujo de efectivo y analizar el solventar con activos la liquidación del crédito ante una urgencia.

Situaciones fortuitas como una larga enfermedad o el deceso de un familiar son verdaderas calamidades económicas. En este caso particular existe una forma de cobertura a través de los seguros que vale la pena evaluar en función del costo–beneficio para la protección.

La pérdida del trabajo con un tiempo de búsqueda largo consume los ahorros a una velocidad vertiginosa. Es conveniente tener una moderación en los gastos por un lado y tratar de emplearse rápido, aun cuando el nivel salarial esté por debajo del deseado.

Hay circunstancias que están lejos del tema financiero y entran al ámbito de las relaciones humanas, como son los divorcios, en los cuales la posición emocional nubla la oportunidad de un arreglo adecuado para ambos.

Aferrarse a un negocio y empezar a comprometer el patrimonio es peligroso. Pongamos la cabeza en el congelador y hagamos un análisis de cuáles son las alternativas reales para separar las finanzas de la compañía de las de la casa.

Recuerda, para tomar buenas decisiones primero evita los desastres.

Twitter: @finanzasparami

También te puede interesar:
¿Imposible ahorrar? Revisa estos seis consejos prácticos
Sonríe, mañana puede ser peor
¿Somos los consumidores presa de la publicidad y las novedades?