Opinión

Para revertir la pobreza

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 [Cuartoscuro]  Empadronarán a familias con pobreza extrema.

Comentamos en esta columna que existen dos programas públicos fundamentales para combatir la pobreza y la marginación, que afecta a poco más de la mitad de la población: el gasto en salud y el gasto en educación. Uno de los problemas de la mala calidad del gasto en salud y la baja cobertura del sistema público de salud, es que una buena parte de los recién nacidos no recibe los nutrientes requeridos para que su desarrollo sea normal, lo que afecta su rendimiento en etapas posteriores de su vida, tanto en la escuela, como en el trabajo, aparte de que estos niños son más propensos a enfermarse que el resto. Con el problema del gasto educativo, tenemos igualmente que el presupuesto no alcanza para cubrir a todos los que tienen derecho a recibir educación gratuita y una gran mayoría de quienes tienen acceso, egresan del sistema con serias deficiencias en su formación.

Por ambos lados el futuro de muchísimos jóvenes será de un desarrollo mediocre, ya que su productividad está condenada a ser muy baja, lo que le impedirá el acceso a todo lo que las familias dicen a sus hijos que les brindará la educación: un salario digno, creciente a lo largo del tiempo y la posibilidad de adquirir una casa, un automóvil y de brindar educación de calidad a su familia. Lo que nos dice la realidad es que para la gran mayoría de jóvenes con carencias educativas y cuidado de la salud es que repetirán el círculo vicioso que vivieron durante su infancia y juventud, por lo que su familia muy probablemente tampoco saldrá del círculo vicioso.

Cuando las cosas marchan ligeramente bien y se da la oportunidad de generar empleo, hay estabilidad y crecimiento económico, lo que vemos es que muchas familias compensan con su ingreso los servicios que el gobierno debería brindar en forma gratuita; esto explica el gran crecimiento de las escuelas privadas patito, que son igual o más malas que las públicas, pero que presumen mucho, así como la proliferación de clínicas y pequeños hospitales privados, así como de la práctica médica independiente, en donde los médicos atienden con tarifas ligeramente más bajas que en los hospitales privados de marca, pero cuya calidad hasta ahora no ha podido constatarse. Esta opción es preferida a hacer las enormes filas para tener acceso a una consulta y ni se diga para que le sean practicados a un paciente análisis o radiografías, o alguna intervención quirúrgica.

Las cosas se agravan con eso de los recortes presupuestales; normalmente se recorta de donde se pueda y en donde no haya reclamos. Por ejemplo, ya se mencionó por ahí que el campos no se verá afectado, pero la pregunta que nadie se hace es si el campo efectivamente requiere los apoyos y subsidios que recibe. Según las cifras de la inflación no subyacente, el rubro que más ha crecido, todos los años, es el de productos agropecuarios, aunque los subsidios siguen. ¿A quien benefician? Sorpresa: a unos cuantos que no lo requieren y sólo se enriquecen. Ningún sindicato va a acceder a que le recorten presupuesto y mucho menos a que le recorten el número de plazas, así que pues córtenle de donde se pueda, que al fin nadie se queja; ese es el verdadero problema.

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