Opinión

¿Para qué sirve la educación financiera?

Hay una infinidad de tópicos estudiados en las aulas que nunca vimos reflejados en nuestra experiencia cotidiana; pero estoy seguro que “todos”, tarde o temprano, entramos al ámbito de las finanzas personales, al decidir sobre los gastos, el crédito, alguna inversión o un seguro.

¿Qué tan preparados estamos para ello?

En este momento se está llevando a cabo la Semana Nacional de Educación Financiera que organiza la Condusef (www.condusef.gob.mx), lo cual no sólo significa aprovechar los eventos, sino reflexionar sobre cuáles son los mecanismos adecuados para avanzar en el conocimiento de la población sobre este particular.

Ser analfabeto financiero está lejos de estar ligado a la pobreza; debe ser de interés desde el que tiene menos recursos, hasta quien cuenta con una fortuna. Bien podríamos hablar de profundidad, pero al final de cuentas es fundamental para todos.

Va más allá del “capitalismo” y pensar en cómo hacerse ricos; en un país en donde sus ciudadanos saben cómo manejar el dinero, hay menos riesgo de caer en crisis financieras como se han vivido a nivel local y global.

Es muy probable que el problema no radique en quienes están leyendo este espacio, porque tienen el interés; el punto crucial son todos aquellos quienes carecen de la menor intención de entender cómo funcionan los mercados.

Este es un punto crucial, porque de nada sirven los esfuerzos que se hacen por elevar la inclusión financiera si a las personas les falta una metodología para asimilarla. Al contrario, podría convertirse en un arma de doble filo, porque puede llevar a un exceso de endeudamiento.

El camino por recorrer es largo. Es cierto que las universidades ya están atentas, las instituciones financieras tienen áreas dedicadas a esos menesteres y las autoridades han avanzado en la vigilancia, control y divulgación. Sin embargo, nos encontramos con mucha frecuencia con una gran ignorancia de los mismos operadores de las sucursales de los bancos que mal informan a la gente e incluso ellos mismos están lejos de una buena administración de sus propios recursos.

Seguimos preparando buenos licenciados y técnicos en las instituciones educativas, pero falta la conciencia y el compromiso para que también se les dote de habilidades para manejar su patrimonio.

Un punto central de esta reflexión es la importancia de que la educación financiera nazca en casa a través del ejemplo, el análisis de las resoluciones y de la autodisciplina para alcanzar las metas trazadas.

Twitter: @finanzasparami