Opinión

¿Para qué les sirven las finanzas personales a
los pobres?

 
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pobreza, mujeres, indígenas (Cuartoscuro/Archivo)

Es curioso, pero cada vez que escribo sobre la importancia de las finanzas personales para aliviar la pobreza hay algunos lectores molestos porque sienten que carece de sentido la administración del dinero para abatir este fenómeno social. Habría que verlo desde otro ángulo.

Cuando hablamos de pobreza, nos viene a la mente quien está pidiendo limosna en la calle o algún compatriota indígena considerado en los más de 11 millones que viven en la miseria extrema. Pero, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), hay otros cerca de 44 millones de mexicanos con algún grado de pobreza y a ellos les puede ser útil ordenarse y capacitarse.

Seamos sinceros, aún cuando el Estado se aboque a remediar los niveles de marginación económica, está rebasado por la magnitud de la misma; por ello es imprescindible que el esfuerzo también se haga por los afectados, independientemente de lo que un “buen” gobierno debe hacer para ayudar.

Me permito insistir, porque se habla de la necesidad de inclusión financiera; sin embargo, resulta peligrosa si sólo se piensa en bancarización sin educación.

El resultado puede ser negativo con un mayor nivel de endeudamiento que los empobrezca más.

No tener acceso a los bancos los lleva, por ejemplo, a pagar grandes comisiones por envíos de dinero o a caer en manos de la usura cuando tienen un apuro económico.

En la reciente presentación del libro “Finanzas para todos desde El Financiero”, llamó mi atención que el rector del Tecnológico de Monterrey convocara a que se hicieran folletos para repartir entre personas de menores ingresos porque consideraba que la información podría ayudar en algo a solventar problemas básicos.

Incluso, hay programas como el de Muhammad Yunus, premio Nobel de la Paz en 2006, quien a través de su trabajo como banquero generó una estrategia de microcréditos para los pobres en India.

Resulta obvio que este tipo de enfoque sólo puede tener éxito en la medida en que la población de escasos recursos posea un conocimiento mínimo tanto para manejar su entorno familiar, como el del naciente negocio, sobre todo porque en esos casos ambos están íntimamente ligados.

Cabe destacar que en esta vinculación entre finanzas y pobreza las mujeres juegan un papel fundamental, porque la experiencia ha mostrado que con ellas ha funcionado mejor este tipo de esquemas.

Pensar que con el enfoque financiero se erradicará la pobreza es un pensamiento reduccionista y miope. Pero es digno reconocer que es parte de los ingredientes para el alivio de un fenómeno multidimensional.

Twitter: @finanzasparami

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