Opinión

Para lecciones, Venezuela y Argentina

 
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Nicolás Maduro. (Reuters)

No hace mucho, antes de Hugo Chávez, Venezuela era un ejemplo en la OPEP y también en otras áreas de orden comercial; Argentina vivió momentos estelares cuando Raúl Alfonsín era su presidente. Bueno, incluso en los primeros cuatro años de Néstor Kirchner.

Pero algo pasó recientemente en esos países que hoy no resulta excesivo decir que ambas naciones sufren crisis económicas, políticas y sociales que amenazan seriamente su estabilidad.

Por primera vez en 17 años el presidente venezolano, un hombre que se ha regocijado hablando con un “pajarito”, no tendrá al Congreso para manejarse a su antojo. Cuando lo hizo Chávez y ahora él, Nicolás Maduro, les sirvió para llevar a su país a algo muy cercano a la ruina. Veamos: el consumo per cápita ha descendido a niveles equiparables a Togo en África y a Haití en América; el número de migrantes que buscan mejorar su vida ha llegado a más de 300 mil en los últimos dos años; no han tenido una película de calidad en ningún certamen internacional.

No hay un escritor que haya sobresalido durante la dictadura de la llamada República Bolivariana y como reflejo de la tristeza que reina en ese país ya no hay cumbias que alegren el subcontinente del sur, y en esa fábrica de bellezas desaparecieron las que eran notables representantes en los concursos internacionales.

En el último trienio, Venezuela ha mostrado que los organismos paramilitares y las escuadras del orden son los instrumentos para tener a raya a la población inconforme con el populismo que, lejos de estimular la producción, se dedica a crear temor con quien no piense y actúe como lo exige Nicolás Maduro.

Las elecciones recientemente realizadas, muestran la inconformidad y franco rechazo a una forma de gobernar que opera según las ocurrencias de un hombre que se viste con la bandera de Venezuela para tratar de encarnar una patria triste ya que, incluso los beneficiados con gasolina gratuita o muy barata, no tienen acceso a cubrir sus necesidades básicas. Las fotografías muestrantiendas de comestibles semivacías, los pocos bancos no pueden realizar préstamos ni otorgar facilidades mínimas para la creación de negocios.

Un Congreso que no esté entregado a las ocurrencias y dictados del bolivarismo tendrá necesariamente que luchar con los obstáculos de quien ha confesado que no pensar como Maduro es estar en contra de los ideales más caros de Venezuela.

Esa oposición reunida en la coalición Mesa de la Unidad Democrática ha alcanzado una mayoría calificada de tres quintos tras conquistar 110 diputados, en cambio, el oficialista Partido Socialista sólo obtuvo 55 escaños, exactamente la mitad. Los datos hasta ahora señalan que restan dos lugares por definir, si la oposición los obtiene, tendrá una mayoría de dos tercios con amplísimas facultades para realizar reformas constitucionales, promover refrendos y asambleas constituyentes. Una lección que se transmite inmediatamente para nosotros los mexicanos está en ver la clara evidencia de a dónde lleva el populismo demagógico.

Esto mismo, con matices, es lo que ha hecho la viuda de Kirchner al conducir a Argentina bajo un régimen que durante los últimos cuatro años, en su segundo periodo, se ha movido a tropezones porque trató de imitar al peronismo sin darse cuenta del cambio que ha tenido el mundo. Me tocó estar en Buenos Aires hace dos años y el ambiente que se respiraba estaba muy alejado de la alegría del asado y el buen vino. Su preocupación era la falta de certeza en el porvenir ya que la frivolidad de la señora presidenta rodeaba todo tipo de acciones por mínimas que éstas pudieran ser… y muchas veces no era para bien.

Mauricio Macri, el nuevo presidente argentino, ya fue alcalde de la capital como también presidente de un club de futbol; llena el perfil de un empresario decidido a sacar a su país del bache y quienes lo conocen dicen que reúne la alegría con la prudencia; el tener conocimiento empresarial y oficio político. Agregan los diarios bonaerenses que tiene una gran capacidad de convocatoria y que el carisma no es un elemento que le falte.

En Estados Unidos, que sufrieron los exabruptos de doña Cristina, ven con buenos ojos al nuevo dirigente.

¿Será esto suficiente para sacar del hoyo a nuestros amigos argentinos?

Twitter: @RaulCremoux

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