Opinión

Para la reconstrucción de la tolerancia

 
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Alumnos. (dominio.fm)

Una niña de secundaria le pregunta a su maestra: ¿Cómo me pide que le tenga respeto al presidente de Estados Unidos, si todo el tiempo habla mal de México? ¿Cómo puedo tenerle respeto a un señor que no hace más que insultar, ofender, agredir?

El triunfo de Donald Trump y sus primeros 40 días de gobierno ponen a prueba toda lección de tolerancia, pluralidad y respeto que pretendamos difundir entre nuestros hijos y alumnos. Se cuestionan desde la raíz conceptos básicos de convivencia pacífica, respeto a las diferencias, tolerancia a las actitudes extremas o radicales.

No permitir que la provocación –en la que es profesional el señor Trump– detone nuestros peores sentimientos de ira, agresión y violencia.

Se dice fácil, pero hoy los educadores del mundo se enfrentan a la explicación de los absurdos, al rescate de los valores en pleno contexto antivalor. ¿Cómo hacer eso?

Los mismos estudiantes de secundaria a quienes escucho, me dicen: Pero si ganó el malo, el bully, el acosador y el mentiroso, algo está mal, ¿no? ¿Quiere decir que los malos van a ganar ahora? ¿O significa que muchos quieren ser como los malos?

No son respuestas simples, para niños y jóvenes estudiantes a quienes la geopolítica, las relaciones bilaterales, la retórica de campaña a su base electoral, la manipulación de datos y tantos otros conceptos escapan a su comprensión e interés.

Explicar el fenómeno Trump es algo que nos llevará años, y falta además –como ya vemos en la jubilosa y boyante Bolsa de Valores de Nueva York– que sus acciones proteccionistas, radicales, antimigrantes, amenazantes de las libertades y los derechos civiles, produzcan los resultados prometidos y anunciados.

Imagine usted cómo le vamos a explicar a nuestros hijos, si este talibán del populismo tiene éxito económico y en efecto genera millones de empleos, recupera crecimiento en las regiones, impulsa la economía nacional y global.

¿Qué vamos a decir? ¿Sus políticas son adecuadas aunque sus formas y su lenguaje es incorrecto e inapropiado?

Sigue siendo un enigma, pero los únicos datos duros que podemos apreciar a 40 días de haber tomado posesión, es el desbocado crecimiento de la Bolsa de Valores. Llega mucho dinero a invertir en Estados Unidos; regresa, dirían algunos, como si el capital hoy tuviera nacionalidad.

¿Qué están leyendo los mercados que no ve el resto de la sociedad?, aunque el rechazo al personaje y sus índices de impopularidad son contundentes.

Enseñar tolerancia y respeto a lo otro, a lo distinto, aunque el mundo hoy haga un viraje hacia el nacionalismo populista y exprese –en el triunfo de Trump, en el Brexit– un elocuente rechazo profundo a esos valores.

Promover la pluralidad, la apertura, la integración entre las naciones y los pueblos –jajajaja–. La aceptación y el aprendizaje de otras culturas resulta hoy algo tan caduco como la carta de derechos sobre la cual se construyó la ONU.

Trump es la encarnación del antivalor, de la intolerancia, el insulto, el agravio, la repetida y continua falta de respeto, pero fue apoyado por 60 millones de estadounidenses que lo llevaron a la Casa Blanca.

Procesar y articular estas contradicciones que aparentemente se imponen en algunas partes del mundo, será difícil para educadores de todos los rincones del planeta. Pero es una tarea vital e imprescindible.

Los acosadores no ganan, pierden porque son mentirosos e inseguros (por lo menos en el ámbito escolar, ya que en el político...). Los que ofenden, lastiman, insultan y atropellan a quienes no piensan como ellos, no tienen futuro porque la comunidad se impone y busca siempre el bien común, aunque a veces se equivoca y elige al que hace justo lo incorrecto.

Si usted enfrenta esta dialéctica en su casa o en el salón de clases, apueste a la tolerancia, al respeto, a la inclusión, a la pluralidad. A la larga, espero, la realidad nos otorgará la razón.

Twitter: @LKourchenko

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