Opinión

Para enfrentar la cerrazón en México y el mundo

 
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Brexit

El año 2016 nos ha dado mucho para reflexionar: la elección de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el Brexit, el No a la paz en Colombia –ya reemplazado por el Sí–, la dificultad para construir una coalición gobernante en España y el creciente abstencionismo en las elecciones, como en Inglaterra y Nicaragua.

Lo anterior plantea al menos dos escenarios del descontento o desencanto con la democracia. Uno de ellos refiere a la desconfianza de la población en sus autoridades o en los servidores públicos. Esto provoca que la sociedad desee un gobierno que le “estorbe” lo menos posible para salir adelante. El otro escenario revela el desencanto con los resultados de la democracia; en particular porque las políticas públicas que se implementan no dan resultados palpables en la vida cotidiana de las personas.

En ambos casos, el descontento crece ante la corrupción, la inseguridad, la desigualdad… crece al grado de convertirse en indignación. Pero la indignación no es el único sentimiento presente cuando se habla de política. Hoy en día gran parte de la población experimenta algún tipo de inseguridad, ya sea económica, política o física. Y la inseguridad engendra temor: miedo al crimen, al terrorismo, al narcotráfico y al racismo. Estos miedos llevan a algunas sociedades a cerrarse. Pero no podemos tener sociedades indignadas y temerosas. Lo anterior nos obliga a preguntarnos: ¿cómo dar cauce a la indignación? ¿Cómo atemperar el temor?

La reflexión que sugiero es: ¿qué tipo de Estado deseamos construir en este contexto? Sin duda, un Estado abierto. Ante las amenazas de cerrar los Estados, de cerrar las comunidades, nosotros debemos proponer la apertura. Cuando existan propuestas que aboguen por la cerrazón, debemos dar la batalla por la apertura. Y si el Estado está conformado por todos los poderes y niveles de gobierno, me queda claro que los gobiernos estatales y locales forman parte de esta batalla. El gobierno abierto debe permitirnos construir una visión de Estado y políticas públicas que permitan cambios sociales, políticos y económicos.

70 países estuvimos reunidos en la Cumbre Global de la Alianza para el Gobierno Abierto 2016 que se llevó a cabo en París. Reflexionamos sobre la necesidad de impulsar los medios para transformar al Estado democrático y la vida de los ciudadanos. Fortalecer la transparencia, el combate a la corrupción, la rendición de cuentas, la participación ciudadana y la integridad en el servicio público son esos medios. Dos espacios destacan por su novedad e importancia: el papel de los gobiernos subnacionales para impulsar el gobierno abierto y el lanzamiento de la Red de Instituciones para la Transparencia, la Ética y la Integridad de los Servidores Públicos, creada bajo el liderazgo de Francia. México presidirá, gracias al apoyo de los 14 países que la integran, esta Red durante los primeros dos años y el país galo ocupará la vicepresidencia para suceder al cabo de este periodo a nuestro país.

Las demandas ciudadanas son concretas: un padre que desea tener certeza de que si su hija se enferma podrá acudir a una clínica, una madre que desea tener agua potable para dar de beber a sus hijos, un niño que quiere ir a la escuela. Las plantean personas reales a personas con nombre y apellido, las autoridades, que se presentan en los lugares donde habitan, las comunidades y municipios de los países. Es preciso que estén seguros de tener respuesta para convertir su indignación en motor de cambio hacia la igualdad y la justicia.

Los grandes cambios no se imponen, se construyen de abajo hacia arriba. Las reflexiones internacionales y nacionales, deben permear a los niveles subnacionales porque son el primer receptor de estas demandas. El llamado es pues a que los alcaldes que dirigen los gobiernos locales demuestren que tienen convicción de apertura y la capacidad para emprender acciones cotidianas para mejorar la vida diaria de la población. En México, gracias a los 23 ejercicios locales de gobierno abierto que impulsa el INAI, la batalla por la apertura ya ha comenzado. Hace falta consolidarla para atajar los intentos de la cerrazón.

El autor es comisionado del INAI y coordinador de la Comisión de Gobierno Abierto y Transparencia.

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